La dramática situación derivó en la intervención de la Justicia y del Municipio sobre un establecimiento no habilitado. El hijo de la víctima visibilizó las fallas en el cuidado que terminaron con su madre de 91 años hospitalizada y a la espera de su cuarta cirugía. Las presentaciones administrativas y penales motivaron la clausura preventiva del lugar para resguardar a otros adultos mayores.
Un grave episodio de negligencia institucional y falta de cuidado conmociona a la localidad de Wilde tras la reciente clausura provisoria del Hogar Geriátrico Copacabana, ubicado sobre el Bulevar de los Italianos al 70, entre Bartolomé Mitre y Branz. La medida preventiva se llevó a cabo luego de que las autoridades constataran graves deficiencias de funcionamiento, sumadas a denuncias por maltratos e insalubridad presentadas ante el Municipio de Avellaneda y el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires.

La víctima de este lamentable hecho es Elba Elena Aragón, una abuela de 91 años que se encontraba internada en el establecimiento. Su hijo, Rubén Roberto Rabagnan, decidió romper el silencio y detalló el calvario que atraviesa su madre a raíz de la imprudencia del personal: “La tenían que sentar en una silla de ruedas y la llevaban a desayunar al patio. Paso a comentarte que una señorita la levantó, la puso de pie, después la dejó sola, cae mi madre de su propia altura y se vuelve a romper la cadera”.
La grave caída derivó en un complicado cuadro de salud para la abuela, que permanece internada en el Policlínico de la UOM desde hace cuatro meses a la espera de insumos médicos. “Con esta va a ser la cuarta operación que va a tener mi madre a raíz de esta caída por una inoperante. La tengo hace cuatro meses ya en el Policlínico de la UOM, que no viene la prótesis, y esto es un desgaste total para mí. Tiene luxación de prótesis y el fémur de vuelta roto”, relató con indignación el hijo de la víctima.

A la seria lesión física sufrida por Elba se le sumó la reiterada falta de resguardo sobre sus cosas personales dentro de la residencia. En ese sentido, Rubén expuso las constantes irregularidades cotidianas que padecía la abuela: “Le han desaparecido cosas a mi madre ahí dentro del geriátrico. Le he comprado un reloj hermoso para su cumpleaños y a los tres o cuatro días no lo tenía más en su muñeca. Le ha desaparecido ropa. Para mí deja mucho que desear ese geriátrico”.
Ante el deterioro físico de la paciente y la falta de respuestas institucionales, la familia recurrió al auxilio de la Justicia penal e impulsó las actuaciones administrativas correspondientes. La causa recayó bajo la carátula de lesiones en la Unidad Funcional de Instrucción N.º 1 (IPP PP-20-00-014476-26/00) a través del patrocinio letrado de la familia.
Sobre los fundamentos del accionar judicial y los motivos que derivaron en la faja de faja de clausura en el nosocomio, el Dr. Juan Ignacio Siri explicó: “Desde la representación letrada sostenemos que el hecho fue consecuencia de imprudencia, negligencia y falta del debido deber de cuidado. Esto no sólo busca justicia para Elba, sino también proteger a toda la sociedad y evitar que otras familias vuelvan a dejar a sus adultos mayores en manos de un establecimiento respecto del cual se denunciaron hechos de maltrato, negligencia y graves deficiencias en sus condiciones de funcionamiento”.

