Desde Messi hasta el gauchito Gil, estos guiños argentinos en El Eternauta demuestran que la serie está hecha con identidad nacional hasta el último detalle. Descubrí uno por uno.
La versión argentina de El Eternauta llegó a Netflix con una propuesta tan ambiciosa como fiel a su identidad. Más allá de la adaptación visual, narrativa y el respeto por la obra original de Héctor Germán Oesterheld, la serie dirigida por Bruno Stagnaro está atravesada por una intención clara: reafirmar su argentinidad escena a escena. Y no es solo por el acento o los paisajes. Hay detalles, símbolos, elementos cotidianos y hasta gestos mínimos que construyen un mundo reconocible para cualquiera que haya vivido o viva en Argentina.
Estos son los 11 guiños argentinos en El Eternauta que elevan el valor simbólico de la serie. Algunos son visibles, otros casi subliminales.
Un llavero que homenajea a Messi y la Selección campeona del mundo
En una escena breve pero inolvidable, Juan Salvo le saca las llaves a un auto. Es ahí donde muchos espectadores con ojo atento notaron un detalle glorioso: el llavero no solo tiene una foto de Lionel Messi, sino que además muestra a la Selección Argentina levantando la Copa del Mundo en Qatar 2022.
El momento no es gratuito: en medio del caos, aparece un símbolo reciente de unidad y orgullo nacional, que recuerda la última gran alegría colectiva de los argentinos. Un gesto mínimo, pero cargado de sentido.
El gauchito Gil y una oración en el vidrio
En otro rincón de la historia, pegada en el vidrio, aparece una estampita del gauchito Gil. Junto a ella, se ve una oración escrita en tinta negra. Este tipo de imágenes religiosas son comunes en autos, taxis, colectivos y hogares en Argentina, y se conectan con una devoción popular muy arraigada.
La bandera argentina y las Malvinas siempre presentes
También se distingue un calco con la bandera argentina y la silueta de las Islas Malvinas superpuesta. Pero el guiño va más allá de lo visual: el pasado militar del personaje principal está fuertemente ligado a este conflicto histórico.
(Alerta spoiler) Juan Salvo, interpretado por Ricardo Darín, es un excombatiente de Malvinas. En un flashback lo vemos joven, vestido con uniforme militar, durante la guerra. Ese dato cambia la percepción del personaje: no es solo un héroe accidental, es un sobreviviente de la historia argentina reciente.
Fernet y pileta en terraza: la postal más criolla
Durante los primeros minutos del episodio uno, cuando comienza a caer la nevada, hay una imagen muy reconocible: un grupo de personas en una terraza, en una pileta de lona y tomando fernet. Un momento distendido que se vuelve inquietante en segundos, pero que retrata la forma argentina de disfrutar el verano: terraza, calor, pileta y el infaltable vaso de fernet con Coca-Cola.
“No me baño”: el grafiti más viral de Buenos Aires
En varias paredes de fondo aparece un grafiti simple, pero conocido por cualquiera que haya caminado por las calles porteñas: “NO ME BAÑO”. Esta frase, repetida una y otra vez en paredes, techos, carteles y hasta persianas, es una intervención del artista callejero argentino que la escribe desde hace años.
La inclusión de este grafiti no es casual. Le da realismo urbano a las locaciones y conecta directamente con lo que vemos todos los días en Buenos Aires. A pesar del futuro distópico que plantea la historia, estos detalles anclan la narrativa en un presente reconocible.
El tren argentino, otra marca registrada
Cuando Juan Salvo sale a explorar la ciudad por primera vez, se cruza con un tren frenado y cuerpos alrededor, cuando entra se encuentra con que hay varios supervivientes y decide hacer algo al respecto.
El Monumental: el estadio de River como bastión final
En los últimos episodios de la primera temporada, la cancha de River Plate, el Monumental, empieza a tener relevancia. Y eso no es todo: será un punto clave en la segunda temporada. Es un símbolo de multitudes, de historia deportiva, pero ahora también de ciencia ficción. Una cancha transformada en campo de batalla.
La glorieta de Belgrano y el origen de la invasión
En el tramo final de la primera entrega, la glorieta de Belgrano aparece en escena. Ese espacio público, tan habitual para los vecinos de la zona, se vuelve el epicentro de un misterio mayor. Juan Salvo lo deja claro con una frase reveladora: “El verdadero enemigo está ahí”.
Los Palmeras: cumbia y apocalipsis
En medio del caos de la nevada, aparece un detalle inesperado pero muy argentino: un afiche promocional de un show navideño de Los Palmeras. La popular banda de cumbia santafesina es sinónimo de fiesta y celebración, pero acá se cruza con el desastre.
Una banda sonora con sello nacional
La música no es un accesorio en El Eternauta: es parte esencial del relato. En distintas escenas se escuchan canciones de Mercedes Sosa, Divididos, Gilda, Carlos Gardel y El Mató a un Policía Motorizado, entre otros. Cada tema fue cuidadosamente elegido para reforzar el tono emocional de la escena y subrayar la conexión directa con la cultura argentina.
No es casualidad que las elecciones vayan desde el folklore hasta el indie rock. Hay una intención clara de mostrar la diversidad del sonido argentino actual y clásico.
El truco: la amistad que sobrevive al desastre
En varios momentos de la serie, se ve a Juan Salvo y sus amigos jugando al truco, el clásico juego de cartas argentino. Lejos de ser un recurso decorativo, el truco es símbolo de reunión, confianza y códigos compartidos. Es lo que hacen los amigos cuando se juntan, incluso si el mundo se viene abajo.
¿Vos los viste todos?
Estos guiños argentinos en El Eternauta no son solo decorado. Son parte integral del ADN de la serie. Construyen un universo verosímil, cercano, profundamente argentino. Un detalle mínimo puede decir tanto como una escena completa. Y esa es la magia de una producción que no solo busca contar una historia potente, sino también hablarle directamente a quienes la están mirando desde el otro lado de la pantalla en su propio país.

