Andrea Carnet: El Corazón Azul de AvellanedaAndrea Carnet: El Corazón Azul de Avellaneda

Por Marcelo Brunwald

La jubilación de la Teniente Carnet no es solo el fin de una etapa administrativa; es el cierre de un ciclo donde la humanidad le ganó a la burocracia. En un Comando de Patrullas que vio pasar épocas bravas —las de los desarmaderos y personajes de “pesos pesados”—, ella eligió ser el rostro amable, la mano tendida y el perfume que suavizaba las comisarías más calientes.

Una luz de humanidad en tiempos de hierro

La Teniente Andrea Carnet dejó una huella imborrable que trasciende el mero cumplimiento del deber en el Comando de Patrullas de Avellaneda. En una institución a menudo cuestionada, ella logró erigirse como una policía diferente, profundamente cercana y solidaria. Su figura se destacaba en cada comisaría por la que pasaba: allí donde los vecinos llegaban ofuscados y “calientes” por la inseguridad, Andrea lograba desarmar el conflicto con una visión humana y una empatía poco común. No era extraño verla sacarse el uniforme simbólicamente para ponerse del lado del ciudadano, llegando incluso a poner dinero de su propio y alicaído bolsillo para auxiliar al prójimo en situaciones de extrema necesidad, transformando la bronca vecinal en gratitud. Aun la recuerdo vestida de uniforme repartiendo juguetes en una caravana policial. O en Villa Inflamable repartiendo golosinas. o Ayudando en un comedor de Villa Azul. Pero tambien quedándose después de hora, sirviendo mates y ayudando a compañeros o vecinos luego de su jornada laboral.

Entre personajes pintorescos y la “Bendita Policía”

Le tocó caminar las calles en épocas bravas, tiempos de personajes pintorescos como el querido “Loco” Barbieri, Manolo Canosa, el “Gordo” Villar o Rolando Villalba, y bajo la sombra delictiva del “Rey del Corte”, Elvio Fernández. Era otra sociedad y otra fuerza, donde los oficiales jóvenes debían lidiar con el estigma y el mote de “Maldita Policía” impuesto por la política de turno. Sin embargo, Andrea era la excepción a la regla; su trato era tan distinguido que lograba lo imposible: que los medios locales titularan “La Bendita Policía” al ver su labor. En ese contexto de aspereza, esta oficial menudita, siempre arreglada, coqueta y perfumada, se ganó el apodo de “La Barby”. Su imagen impecable no era vanidad, sino una forma de respeto, lo que llevó a que se organizara bajo su mando la Secretaría de Relaciones con la Comunidad.

El puente entre los sueños y la realidad social

Su vocación de servicio la llevó a cruzar las fronteras de la seguridad para cumplir sueños que parecían inalcanzables. Movilizó al mismísimo Marcelo Tinelli para que Gonzalo, un niño con síndrome de Crouzon, pudiera llegar al piso de Showmatch y conocer la cancha y a sus jugadores favoritos. Del mismo modo, su sensibilidad la llevó a organizar el primer festejo de cumpleaños en la vida de Lucas Sequeida, un gesto que le dio color a una realidad difícil. Aunque inicialmente se resistía a la exposición, repitiendo que “para Marcelo nada de medios”, terminó comprendiendo que las redes eran el camino para humanizar la placa. Fue una visionaria y transgresora que pagó el costo de la innovación con sanciones cuando publicó sus primeras fotos uniformada; hoy, desde la DDI hasta la comisaría más pequeña, todos siguen su ejemplo de comunicación.

Lealtad incondicional a los hermanos de armas

Pero la lealtad de la Teniente Carnet no fue solo hacia afuera, sino también hacia sus “patas”, sus hermanos de armas. Estuvo al pie del cañón en la recuperación de Belén, la oficial baleada y atropellada por delincuentes, a quien no solo contuvo sino que le cumplió el deseo de conocer a Carlos Tevez. Asimismo, junto a este periodista que les habla, se la jugó con valentía por el camarada Oscar Chocobar, héroe nacional, en sus peores momentos; las fotos de esa época la muestran firme a sus espaldas cuando el panorama era más oscuro. Su compromiso se extendió a la Cruz Roja Argentina Filial Avellaneda y Villa Dominico, trabajando en temporales y acciones solidarias. Se retira una mujer policía con mayúsculas que supo dar luz en la oscuridad, y que seguramente seguirá volcando su sabiduría desde cualquier lugar donde la vida la ponga.

Gracias Teniente Andrea Carnet por todo lo que hizo por los vecinos de Avellaneda. Saludo uno!!!

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