Crece la tensión y la indignación en Quilmes tras multiplicarse las denuncias contra el responsable de una concesionaria ubicada en la intersección de Avenida San Martín y Cerrito. Los damnificados aseguran que vendía el mismo vehículo a múltiples compradores, retenía rodados de consignación y ahora ejecuta un paulatino “trabajo de hormiga” para vaciar el local.

Una situación alarmante sacude a la localidad de Bernal. Decenas de vecinos de la zona sur comenzaron a organizarse tras descubrirse víctimas de un presunto esquema de estafas sistemáticas montado en un comercio de compraventa de vehículos ubicado sobre la Avenida San Martín esquina Cerrito. La maniobra al descubierto incluye la cobro total o reserva del mismo auto a varias personas a la vez, promesas incumplidas de entrega y la apropiación de unidades dejadas para la venta. Con el correr de los días, entre dos y tres personas nuevas se suman diariamente a la lista de perjudicados, donde ya se contabilizan deudas individuales de 15 a 17 millones de pesos e historias desgarradoras de familias que entregaron los ahorros de toda su vida o vendieron sus herramientas de trabajo.

El caso cobra fuerza tras el desesperado pedido de difusión de Daiana Arrom, hija de Victoria Arabena, una de las afectadas. Según su testimonio, sus padres señaron una camioneta que repentinamente desapareció del lugar, mientras que a su abuelo le retienen el vehículo que había dejado en condición de venta sin ningún papel firmado. “Tienen un modus operandi súper rápido: bajan de los autos, levantan la persiana con control remoto y se van llevando unidad por unidad en un verdadero trabajo de hormiga”, detalló la denunciante. Incluso, la propia dueña del local que le alquila al comerciante confirmó que el inquilino prometió entregar las llaves del inmueble, lo que encendió todas las alarmas por la inminente clausura y vaciamiento definitivo del predio.

La impunidad del lugar derivó en momentos de extrema tensión en las inmediaciones del comercio. Familiares y vecinos llegaron a montar guardias de vigilancia para evitar que continuara el retiro clandestino de rodados. Durante una de esas guardias, los propios afectados terminaron rodeados por siete patrulleros enviados al lugar tras una falsa denuncia vertida por el titular de la agencia, quien intentó acusarlos de intenciones delictivas para ahuyentarlos de la puerta y evitar entregar la camioneta retenida.

Pese a las denuncias radicadas ante la fiscalía correspondiente y la existencia de numerosas pruebas —que incluyen capturas de chats, comprobantes de pago y compromisos asumidos en el audio emitido en La Voz del Vecino (Multimedio En La Mira)—, la respuesta judicial se demora y las víctimas sienten que el tiempo juega en su contra. Ante la falta de respuestas de los medios nacionales, los damnificados exigen máxima difusión para visibilizar el caso, alertar a potenciales compradores y convocar a otros perjudicados a sumar sus denuncias antes de que el lugar quede totalmente vacío.

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