Débora BrandaDébora Branda


En una entrevista íntima, Débora Branda detalla el sentido profundo de Muy Cava, la propuesta que revoluciona el encuentro social. Un recorrido guiado por la impronta de su padre artista, la sensibilidad de su madre y la búsqueda constante de reconectar con el arte y la vida misma.

Para entender el espíritu de la firma es necesario despojarse de las definiciones tradicionales y comerciales. Lejos de reducirse a una marca convencional, la iniciativa se plantea como un canal de energía e intercambio genuino. “En realidad Muy Cava no es una marca, tampoco es negocio… es un espacio donde recibimos energía, donde nosotros damos y abrimos las puertas para pasar un momento, una experiencia”, sintetiza Débora Branda con absoluta claridad, remarcando que el foco del proyecto trasciende cualquier producto para poner el acento en las vivencias y en el plano humano

Esta forma de sentir el arte y la vida se nutre de la memoria afectiva y de las raíces que la moldearon desde su infancia en el sur de la Provincia. Débora evoca con profunda devoción a sus padres, cuyos legados se entrelazan de manera natural en la propuesta. De su madre, heredó la sensibilidad musical y la creación: “Mi vieja era concertista de piano, arquitecta y docente en mi casa la escuchábamos en lo cotidiano, con mi tío conocía a los Tenores Italianos. Por su parte, su padre, arquitecto, ilustrador, publicista y artista de ley—, dejó una huella imborrable con su obra: “Tenía a mi viejo dándome las cosas para dibujar… Todo surge a raíz de Roberto Branda. Con su obra nos dejó volar y armamos espacios de arte integral donde el cuadro sale de la pared para terminar de construirse con la mirada del otro…”

En este marco, la noción de maridaje adquiere una dimensión totalmente novedosa y alejada de los tecnicismos habituales. “Cuando vos hablás de maridaje es cuando justamente comunicás dos cosas, contactás dos cosas. Pero en realidad nosotros no trabajamos ni con el vino, ni con la gastronomía, ni con el arte, ni con la música. Trabajamos con las personas que se apropian de todo eso junto…afirma Débora. A lo que añade con pasión: “Y no trabajamos: sentimos, vibramos, proponemos la pausa y disfrutamos de la construcción colectiva de este Arte Integral con las personas”.

Ubicado físicamente en el barrio porteño de Saavedra —en la zona de Parque Goyeneche—, el espacio funciona como un refugio frente al ritmo vertiginoso de la ciudad. Con murales internacionales como el de Fintan Magee, obras de artistas junto a las de Roberto, música en vivo y una cuidada interacción entre cada detalle y los asistentes, la propuesta invita a una pausa necesaria. “A veces necesitamos un momento de pausa. Ese momento se da con una música que narra, con una obra de arte que sale de las paredes, atraviesa la copa y entra en las personas… El celular me queda en el trípode o suelto ahí porque es maravilloso lo que está pasando, disfrutás tanto el momento que te olvidás”, reflexiona sobre la atmósfera donde la cultura conmueve y genera un impacto real.

En definitiva, la propuesta liderada por Débora Branda —Arquitecta, docente y licenciada en comunicación de 51 años— se consolida como un homenaje vivo al legado de Liliana y Roberto Branda. Entre propuestas sin alcohol, vinos de autor con etiquetas diseñadas para cada encuentro por su padre y experiencias que trascienden fronteras hasta Uruguay. El espacio demuestra que la cultura debe cuidarse y compartirse. “Para mí el maridaje no es solo el vino y la comida, es la vida misma”, concluye, dejando en claro que Muy Cava es, ante todo, un canto a la sensibilidad y al encuentro genuino.
@muy.cava.buenosaires

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