En el marco de una jornada solidaria para recaudar fondos y enviar ayuda ante la reciente tragedia que afecta al pueblo venezolano, dos periodistas compartieron una profunda reflexión sobre el lazo histórico entre ambas naciones, la impotencia del exilio y la importancia de no olvidar.
El aire de la Telemaratón se transformó en un escenario de memoria, empatía y fraternidad humana. Recordando los años de infancia durante un momento trágico para la Argentina, cuando el mensaje que llegaba desde afuera era «Argentina no está sola, Venezuela está contigo», la cobertura dio paso a un diálogo transparente entre colegas que devuelve hoy esa misma mano extendida: «Venezuela no está sola, Argentina está contigo».

En ese contexto dialogó la periodista independiente Marléyn González, quien utiliza sus plataformas digitales para visibilizar la realidad de su país de origen y canalizar la ayuda. «Me llegan mucho estas palabras porque no solo nos une una tragedia, sino la solidaridad de muchísimos años en los que Argentina le abrió las puertas de una manera sumamente respetuosa a los venezolanos», expresó conmovida, remarcando que el vínculo de afecto y reciprocidad entre ambas culturas es profundo.
Para quienes integran la comunidad venezolana en el exterior, la distancia física no neutraliza la angustia al presenciar los testimonios del desastre. «Te fuiste de Venezuela, pero Venezuela jamás se va de ti. Escuchar a tu gente sufrir es como si te estuvieran haciendo sufrir a ti», confesó González sobre la culpa, la impotencia y las ganas de estar en el lugar ayudando a remover escombros. A su vez, apuntó de manera contundente contra la inacción estatal: «La omisión del régimen venezolano es una forma de matarnos también. Quedó en evidencia para todos; esta es una oportunidad más de seguir hablando de cómo nuestro pueblo sufre».
El encuentro concluyó con un llamado directo a mantener viva la causa en el día a día. Desde la persona que viaja en un taxi o realiza un delivery, hasta el profesional en su ámbito de trabajo, la consigna de los comunicadores es clara: hablar de Venezuela en cualquier espacio cotidiano es la forma más concreta de acompañar a un pueblo hermano y no dejarlo en el olvido.
