Valentina Milagros Duarte rompió el silencio tras el brutal ataque que sufrió el pasado 31 de enero en Suárez y Campana. Denuncia amenazas de muerte constantes y una alarmante inacción penal por parte de la Justicia.

AVELLANEDA | La delgada línea entre la impunidad y el terror es lo que le toca vivir hoy a Valentina Milagros Duarte, la joven que sobrevivió de milagro tras recibir un disparo a quemarropa en el pecho a fines de enero. En una entrevista exclusiva, la víctima relató el calvario que atraviesa junto a su familia, atrapada entre el miedo a las represalias y la desidia judicial.

El hecho ocurrió en la intersección de las calles Suárez y Campana, cuando Valentina se encontraba realizando compras junto a su hermano y su pareja, Ulises Giraldes. En ese momento, fueron abordados por un sujeto identificado como Álex Alegre Ezequiel Núñez, quien —tras arrastrar una disputa previa con el hermano de la joven— no dudó en abrir fuego contra el grupo. El ataque dejó a Valentina gravemente herida en el tórax y también con lesiones a su pareja, antes de que el agresor se diera a la fuga.

Amenazas, impunidad y precio a la justicia

A pesar de la gravedad del intento de homicidio, el calvario para Valentina no terminó en la guardia del hospital. La joven denunció públicamente que el entorno del agresor busca silenciarla a cualquier precio, recurriendo tanto a la billetera como a las armas.

“Me ofrecieron dos millones de pesos para que retire la denuncia contra Núñez”, reveló Valentina, dejando en evidencia el nivel de impunidad con el que se maneja el acusado.

Ante la firme negativa de la víctima de ponerle precio a su vida, la respuesta no tardó en llegar en forma de terror: amenazas de muerte constantes que hoy le impiden vivir con tranquilidad.

Un reclamo urgente que la Justicia ignora

A casi cinco meses del brutal ataque, la causa parece estar paralizada en los pasillos de los tribunales de la región, una inacción penal que desprotege por completo a las víctimas y deja al tirador en libertad o sin condena firme.

Desesperada pero firme, Valentina exige de manera urgente que se reactiven las medidas de fuerza, que se avance con la detención efectiva del agresor y se le otorguen medidas de protección reales para ella y su familia antes de que la violencia pase de las amenazas a un nuevo hecho que lamentar.

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