El intendente de General Viamonte y referente de la Unión Cívica Radical (UCR), Franco Flexas, visitó el partido de Avellaneda en el marco de su recorrida por el Conurbano bonaerense de cara al armado de un proyecto provincial.
El encuentro, que tuvo lugar en el comité local, contó con la presencia del dirigente Fernando Landaburu, la militancia de la Juventud Radical (JR) de Avellaneda, y el acompañamiento destacado del histórico dirigente de la UCR, el Dr. Juan Manuel Casella. En una entrevista exclusiva, Flexas analizó la realidad del partido, criticó la deshumanización de la política actual ante problemáticas como la situación de calle y la infancia vulnerable, y defendió el modelo de gestión radical basado en la transparencia administrativa y la prioridad en la salud pública.

El valor del encuentro cara a cara y el diálogo político
Periodista: Bienvenido a Avellaneda, Intendente. Está recorriendo el Conurbano, hablando con la gente y conociendo los problemas de primera mano, ¿verdad?
Franco Flexas: Buenas tardes. Sí, la verdad que es fundamental recorrer, estar con la gente. Primero, en este año, para empezar a generar los consensos necesarios de cara al año que viene y, principalmente, para construir el proyecto que necesita la provincia de Buenos Aires.
Periodista: Alfonsín solía decir aquí en este Comité: “La política es diálogo, o si no es violencia”. ¿Cómo se discuten los matices y las diferencias dentro del partido hoy en día?
Franco Flexas: Las diferencias siempre existen en todos los partidos políticos. Creo que hoy es más visible que nunca, ya que incluso los partidos nuevos desarrollan diferencias rápidamente. Los problemas se resuelven con diálogo, como bien decías y como bien decía Alfonsín. Creo que lo que están faltando son esos momentos, esos espacios de diálogo. Hoy todo el mundo está pensando mucho más en lo que escribe en una red social que en encontrar puntos de encuentro en un espacio que, primordialmente, debe darse cara a cara. Hemos perdido el encuentro personal. Por eso valoro tanto estos espacios, ya sea con dos, diez, quince o mil personas; el encuentro personal es único y creo que debemos volver a eso.

Una nueva generación sin miedo a gobernar la provincia
Periodista: El radicalismo a veces parece que no sabe, no puede o no entiende cómo llegar a la gente, considerando que hoy tiene muchos intendentes con gran experiencia de gestión y cuadros técnicos muy preparados. Este simposio de intendentes, concebiles y candidatos se ha reunido aquí… ¿Por qué cree que cuesta expresar ese potencial a nivel macro?
Franco Flexas: A nivel provincial o nacional, sí cuesta. Porque a nivel local tenemos muchos intendentes y exintendentes que dieron el salto, que tienen ese vínculo directo con la sociedad y han demostrado la eficacia de un gobierno radical. Yo creo que en los últimos 20 años el radicalismo se vació de la vocación de poder; prefirió llegar acompañado de otros espacios o de otros candidatos y dejar de lado los propios. Está bien, esa fue una etapa, un proceso, pero creo que debe venir un proceso nuevo. El vínculo con la sociedad está, y las soluciones que el radicalismo puede aportar a la provincia de Buenos Aires también están ahí; lo que pasa es que necesitamos candidatos propios para hacer efectiva esa propuesta. Creo que es una cuestión de espíritu. Hay una generación, la nuestra, que viene más de los años 2000 que de otras épocas, que no tiene miedo de gobernar la provincia de Buenos Aires.
El sello de la gestión radical, según Franco Flexas: “Lo primero que hace el radicalismo es tener un gobierno administrativamente sano. ¿Pero para qué? Para tener recursos para las prioridades. Y las prioridades terminan siendo los más vulnerables: los enfermos, los ancianos, los niños y las personas con discapacidad. Eso es un gobierno radical: el que intenta traer un poco de equilibrio e igualdad de oportunidades”.
La crítica a la “naturalización” de la pobreza y la marginalidad
Periodista: El peronismo ha gobernado Avellaneda por más de 20 años y hoy Jorge Ferraresi transita un nuevo mandato. La gente lo vota por la obra pública y el asfalto, pero vemos que más allá del cemento, hay cientos de vecinos viviendo en la calle. En una ciudad con tantos recursos como esta, no hay un parador o un lugar de contención para personas sin hogar. ¿No deberíamos recuperar el elemento humano en la gestión?
Franco Flexas: No es que tengamos que recordarlo, es que realmente creo que hay una desconexión. Uno debe gobernar para la gente y desde el lado humano. Una de las cosas que más me preocupa es la deshumanización en los grandes centros urbanos, fundamentalmente en el Conurbano. Ver a una persona en la calle no puede ser algo a lo que nos acostumbremos. Hay una tragedia detrás de eso que debe ser atendida. No es una persona que quiso estar en la calle; hay problemas personales, psicológicos o psiquiátricos, y para eso deberíamos tener un Estado preparado para ir y ayudar si no tiene recursos. Dejar a una persona en la calle habla de una sociedad a la que le importa cada vez menos el otro.
Periodista: Se terminó naturalizando…
Franco Flexas: Se naturalizó. A mí me alarma ver a un chico de 8 o 10 años pidiendo en la calle y que se tome como si nada. Ese chico está expuesto a las drogas y a personas que le pueden hacer mucho daño. Esto no es una discusión para justificar o no el delito; pensemos en el sufrimiento de ese niño. ¿Cómo podemos mirar para otro lado? Ahí es donde veo la deshumanización. Cuando recorro el Conurbano me pregunto: ¿Dónde están los trabajadores sociales? ¿Dónde está el Estado nacional y provincial? Porque no es solo el municipio —que por supuesto es la primera trinchera y el que debe conocer el territorio—, pero ¿acaso no hay funcionarios provinciales que vivan en estos lugares, que vean a un chico y se preocupen por resolverlo, o solo le tiran la pelota al intendente? Hay una falta de preocupación alarmante por el lado humano.

Descentralización y autonomía municipal
Periodista: Usted gestiona en su municipio con los mismos recursos y en medio de la misma crisis que afecta a toda la Argentina, lo que demuestra que las cosas se pueden hacer bien. ¿Cuál es la estrategia que el radicalismo de la provincia de Buenos Aires debería adoptar en conjunto?
Franco Flexas: Las soluciones en la provincia de Buenos Aires deben dividirse entre los distritos pequeños y los grandes; casi te diría el interior versus el Conurbano, porque las realidades y las soluciones son distintas. En el interior no tenés prácticamente gente viviendo en la calle, ahí ya tenés una diferencia social de base. Creo que se deben girar más recursos a los municipios y avanzar en una descentralización real. El dinero de La Plata o de la Capital muchas veces no llega a los rincones más alejados, a la “Patagonia” de la provincia de Buenos Aires. La sociedad en el interior profundo a veces nunca ve a un gobernador o a sus funcionarios; al único que ven es al intendente y a los funcionarios locales. Por eso, los municipios deben tener los recursos económicos y competencias claramente establecidas. Y en el Conurbano, al ser un territorio más acotado en términos de kilómetros, es posible lograr consensos y trabajar de manera mucho más articulada entre la provincia y las intendencias para dar soluciones conjuntas a temas estructurales, como la niñez y la falta de hogares de ancianos públicos.
El futuro de la UCR y el pedido de una oportunidad
Periodista: Para cerrar: en 1983 la gente se volcaba masivamente a los comités. Hoy, ¿no tiene el radicalismo que salir a buscar a ese enfermero, a ese periodista, a ese comerciante para que sea su candidato?
Franco Flexas: El radicalismo vive en mucha gente, porque no es solo una estructura o un partido; el radicalismo es un conjunto de valores que la sociedad viene reclamando desde hace mucho tiempo. El momento en que la sociedad encuentra un candidato que expresa y vive esos valores, todos los radicales —afiliados o no— apoyan la propuesta. Lo que nos falta como partido es salir más, llegar a más personas y que escuchen la propuesta. Yo a todo el mundo le digo: “Les pido una oportunidad”. Ya lo decía en 2015 en mi distrito: no prometí pavimentar todas las calles, prometí cuáles iban a ser mis prioridades con el dinero que tuviéramos. Y ya voy por mi tercer mandato consecutivo porque cumplí, porque nunca prometí un cargo ni prebendas; les dije que quería gobernar para mejorar la ciudad. A mí me pasó algo muy personal: mi papá falleció en el hospital municipal.
En ese momento en mi pueblo estaba la clínica privada para los que tenían plata y el hospital destruido para los que no teníamos recursos. Eso te hace sentir doblemente postergado. Yo quiero gobernar para que todos tengamos otro nivel de dignidad, para que todos tengamos una oportunidad de salir adelante. Le pedimos a la gente una oportunidad; si no cumplimos, que nos echen con el voto, pero vamos a salir a pedir esa oportunidad para transformar la Provincia.
