Detrás de cada vecino de Avellaneda hay una historia que merece ser contada, pero la de Pablo Apostolu es, sin dudas, una de esas que sacuden la estantería. En un nuevo recorrido por los barrios de nuestra ciudad, nos encontramos con un hombre de 40 años que no solo transita una enfermedad delicada, sino que lo hace con una entereza que rompe cualquier molde. Para Pablo, la fe no es un concepto abstracto que se predica desde un púlpito; es una herramienta práctica, una “nafta” diaria para no quedarse en la cama.

“Bancarse la bolsita y seguir”: La lucha contra el cáncer
Pablo transita un proceso de cáncer de colon, una batalla que ha incluido quimioterapia, rayos y una operación con bolsa de colostomía. Sin embargo, su enfoque es poco convencional: prefiere el humor y la acción antes que la autocompasión.
“Hay que bancarse la quimio, las pastillas, los rayos y la bolsita coloscópica por más que se rompa y pases vergüenza en los lugares”, confiesa con una sinceridad que impacta. “Yo incluso me burlo de mi misma enfermedad, jodo con la bolsa, porque creo que así hay que tomarse la vida. Lo más importante es nunca dejar de moverse de la cama, nunca dejar de ir a la iglesia, de leer y de participar”.
Incluso ante la angustia, Pablo no se detiene: “Por más que te pongas a llorar en medio de la lectura en misa, tenés que sortearla. Si al cura no le gusta que llores, no importa, vos andá igual. Nadie está exento de que le pase algo, seas joven o grande, tengas plata o no”.
La Big Band y el Cine Wilde: El arte como medicina
Pero la vida de Pablo no se agota en su diagnóstico. Es un ciudadano activo que respira cultura local. Antes de la enfermedad, y aún hoy mientras se prepara para una intervención decisiva, sigue vinculado a su gran pasión: la música y la gestión cultural.
Pablo forma parte fundamental de la Big Band de Avellaneda, una institución musical que es orgullo de nuestra ciudad. “Sigo ayudando ahí; de hecho, en un rato tenemos un concierto en el Cine Wilde a las ocho de la noche”, comenta entusiasmado mientras se prepara para la función. Esta faceta artística ha sido, junto a su fe, el motor para mantener la mente ocupada y el espíritu alto. Su compromiso con la cultura local lo ha llevado a colaborar estrechamente con figuras de la diócesis y la comunidad, manteniendo siempre un pie en el escenario y otro en el servicio.
Una fe de “Puertas Abiertas” y compromiso social
Ayer fue un día especial para él: se consagró al Apostolado de la Oración en la Parroquia Nuestra Señora de Loreto de Sarandí (Av. Mitre 3700). Pablo defiende la idea de una Iglesia de “puertas abiertas”, donde no se juzga y donde la ayuda es integral.
“En la parroquia hay muchas actividades sociales. Está la Noche de la Misericordia para la gente en situación de calle, Cáritas, y grupos de ayuda para alcohólicos, narcóticos y jugadores anónimos”, explica. Sobre la ludopatía, un tema creciente, es tajante: “Con los celulares es muy común hoy engancharse con un casino. No hace falta ser católico para ir a esos grupos de ayuda; son para todos”.
Pablo destaca el apoyo incondicional de los sacerdotes locales como el Padre Juan Fernández del Río, el Padre Claudio Canessa y el Padre Hernán, además de su histórico vínculo con Monseñor Frassia y el actual Obispo Maxi Margni.
El 19 de mayo: La operación final
Con la frente en alto, Pablo se prepara para el próximo 19 de mayo, fecha en la que afrontará una operación delicada pero esperanzadora. “Gracias a Dios y a la oración, mi cáncer se fue. Esta operación sería el fin de lo que fue mi enfermedad”, asegura.
Su mensaje final para los vecinos de Avellaneda es una lección de resiliencia:
“Por más duro que sea tu diagnóstico, nunca dejes de levantarte de la cama. Por más que te digan ‘tenés cáncer’, que obviamente no es gracioso, hay que tener fe y darle para adelante. No se dejen estar, vayan al médico, usen las herramientas que hay: un Uber, un bondi o un amigo, siempre alguien va a estar para ayudarte”.
Pablo Apostolu se despide para ir a su concierto. Se va con su música, su fe y esa bolsa que hoy es su medalla de batalla, recordándonos a todos que en Avellaneda, rendirse no es una opción.
Nota de impacto para @multimedioenlamiraok
Avellaneda – Sarandí – Wilde
