Sergio Aníbal Fossati, ex responsable de profesionales en la Agrupación Eva Perón, y su esposa Silvia Sosa, denuncian que una obra ilegal en el predio de un club lindero destruyó su casa en Crucesita. Entre lágrimas, exigen respuestas al intendente Jorge Ferraresi: “Nos arruinaron la salud y nos dejaron en el abandono”.
AVELLANEDA, MARZO 2026. La vivienda de Estanislao del Campo 1666 no es solo una propiedad dañada; es el testimonio mudo de una injusticia que golpea a quienes dedicaron su vida a la gestión y militancia local. Sergio Aníbal Fossati, con tres décadas de trayectoria municipal (ingresó en la gestión de Sagol), y su esposa Silvia, viven hoy rodeados de humedad y escombros por una obra lindera que denuncian como “amañada” e ilegal.
Un hogar que se desmorona: Humedad y peligro ambiental
Al recorrer la casa, el impacto visual es desolador. La falta de revoques en la obra del club vecino ha provocado un desastre en las condiciones de habitabilidad de los Fossati. Se pueden observar:
- Fisuras estructurales: Grietas que recorren paredes y cielorrasos de punta a punta.
- Cielorrasos destruidos: Una enorme rajadura atraviesa el yeso, mientras que el cielorraso de durlock muestra manchas profundas de goteras incesantes.
- Foco infeccioso: La proliferación de hongos es alarmante. Se encuentran dentro de los placares, en los rincones de la habitación y, lo más grave, han colonizado la cabecera y el colchón de la cama donde duerme el matrimonio.
Esta situación llevó a que Silvia desarrollara asma y broncoespasmos crónicos. El diagnóstico médico es tajante: deben mudarse de inmediato, ya que el ambiente es inhabitable, especialmente para Sergio, quien atraviesa un tratamiento oncológico.
La denuncia de un experto: “Violaron todos los procedimientos”
Fossati, uno de los mayores conocedores de la obra pública en Avellaneda, no habla desde el desconocimiento. “Conozco al dedillo cómo deben ser los procedimientos, y acá se violaron todos”, afirma. Además de señalar la falta de asambleas en el club para aprobar la obra (siendo él socio vitalicio), apunta contra los funcionarios Pesce y Fischer por ejercicio ilegal, asegurando que en el municipio están “flojito de papeles”.
“No voy a parar hasta que se haga justicia”, sostiene con firmeza, a pesar de que el entorno político le ha dado la espalda. Relata que Alejo Chornobroff llamó a Silvia, pero evitó el contacto con él: “No querían hablar conmigo”.
“Jorge, me defraudaste mucho”
El dolor más profundo de Silvia Sosa es el humano. Militante histórica de la Agrupación Eva Perón, recordada por prestar su heladera y ropero para la causa y por hacerle al intendente la torta galesa que tanto le gustaba, hoy rompe en llanto.
“Para mí Jorge siempre fue… no es mi ídolo”, dice Silvia entre suspiros. Sus padres fueron peronistas históricos y ella creció con esos valores, por lo que el silencio de Ferraresi ante sus pedidos de ayuda le resulta insoportable. “Le mandé audios y nunca me contestó. El poder, el dinero o el entorno te cambian. Jorge, me defraudaste mucho”.
La familia, que pasó de practicar natación cuatro veces por semana a no poder caminar 500 metros sin agitarse, sigue esperando que alguien en el municipio que ayudaron a construir se haga cargo del desastre que hoy pone en riesgo sus vidas.




