Pacientes denuncian desidia administrativa en la sede de la calle Lavalle 75, donde la falta de autorizaciones paraliza estudios médicos, intervenciones oculares y la provisión de medicamentos esenciales para enfermedades crónicas.
La sede de IOMA en Avellaneda, situada en Lavalle 75, se ha convertido en el centro de crecientes protestas por parte de afiliados que denuncian un abrumador desinterés y un circuito burocrático sin salida. Vecinos de la zona que acuden diariamente en busca de autorizaciones médicas se topan con una respuesta recurrente: el deslinde sistemático de responsabilidades entre la obra social y los policonsultorios prestadores, dejando a los pacientes atrapados en una encrucijada donde ninguna de las partes asume el compromiso de brindar atención.
El testimonio de Luis Zapata visibiliza una realidad que afecta a decenas de personas en la delegación. Al requerir una ecografía ocular de urgencia para avanzar hacia una intervención quirúrgica por una afección severa en la vista, se encontró con que los policonsultorios le exigían la correspondiente orden autorizada por IOMA. Sin embargo, al dirigirse a las oficinas de la calle Lavalle, el personal de la obra social le aseguró que debían realizarle el estudio de forma directa sin otorgarle documento alguno, provocando que la atención quede completamente frenada por falta de aval formal.
A la paralización de estudios diagnósticos se suma la grave interrupción en la entrega de medicamentos de uso continuo. En el caso de tratamientos esenciales para la diabetes como la metformina, la plataforma digital de la obra social rechaza de manera constante los trámites cargados. Los afiliados denuncian que se les exigen parámetros insólitos en los análisis de laboratorio para validar la cobertura, desconociendo que los niveles de glucemia se mantienen estables justamente gracias a la ingesta ininterrumpida de la medicación prescrita.
Frente a un panorama de trámites rebotados en la web y trámites trabados en los mostradores, la desprotección de los afiliados en Avellaneda es total. Quienes concurren a la delegación médica se retiran a diario sin soluciones concretas y con el temor de sufrir un empeoramiento irreparable en su salud. Ante la falta de respuestas institucionales, los damnificados exigen una intervención urgente de las autoridades para regularizar las autorizaciones y garantizar el acceso efectivo a la salud.

