Tras una serie de denuncias al 911, un implacable laburo de hormiga de las fuerzas de seguridad desbarató un importante punto de venta de droga que operaba a la vista de todos en un pasillo de Lanús Oeste. La Delegación de Drogas Ilícitas de Avellaneda-Lanús, en sintonía fina con las comisarías locales y el municipio, no solo incautó dosis listas para el menudeo, sino que sacó de la calle tres armas de fuego y puso a los responsables tras las rejas.

La tranquilidad de los vecinos de Villa Jardín no se negocia, y esta semana quedó más que claro. El pasado 7 de julio, el personal de la Delegación de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Avellaneda-Lanús se puso el overol y, en un operativo impecable y coordinado con la Comisaría Lanús 5ta, el Comando de Patrullas, la Departamental y el soporte logístico de la Secretaría de Seguridad local, reventó un búnker que venía de rosca con la venta de porquerías en el barrio.
La movida nació de abajo, donde quema: los mismos vecinos, cansados de ver cómo se arruinaba el barrio, se plantaron y metieron denuncias al 911. A partir de ahí, la Fiscalía Nro. 5 del Dr. Martín Rodríguez y el Juzgado de Garantías N°4 del Dr. Hugo Llado activaron las órdenes. El objetivo estaba bien marcado: un pasillo de la calle Coronel Warnes al 3600, entre Yatay y Lomas Valentina. Ahí era donde se armaba el movimiento.

Para no dejar cabos sueltos, la gente de Drogas Ilícitas encaró un laburo de campo tremendo. Hubo seguimientos sigilosos, guardias estáticas bancando el frío y filmaciones precisas. Así lograron documentar el modus operandi: un desfile constante de transas y consumidores que hacían el clásico y rápido “pasamanos” en la entrada del pasillo para después perderse en las cuadras internas. Con las pruebas sobre la mesa, la justicia dio la luz verde y las fuerzas entraron con todo.

El resultado del allanamiento fue un pleno total. En el lugar se incautaron decenas de dosis fraccionadas de clorhidrato de cocaína listas para meter en el mercado, además de bloques compactos de la misma sustancia que esperaban ser estirados y cortados. Pero la cosa no era solo droga: los delincuentes estaban calzados hasta los dientes. Se secuestraron dos pistolas, un revólver, municiones calibres 22 y 38, balanzas digitales, celulares y una buena suma de efectivo.
El operativo terminó con tres mayores de edad tras las rejas y a disposición de la Justicia para la indagatoria: Carla Yanina Z., Santiago Daniel R. y Cristian Antonio A. Con este cachetazo al crimen organizado, la Delegación de Drogas de Avellaneda-Lanús demostró una vez más que cuando las fuerzas de seguridad laburan en equipo, con tecnología y escuchando el termómetro de la calle, se recupera el territorio y se le devuelve la paz a la gente laburante del conurbano.
