El director de la Avellaneda Big Band propone una ciudad que respire arte en cada esquina. Con una formación imponente de 25 músicos y una visión que une generaciones, Di Pace busca derribar el mito de la música de élite para convertirla en una experiencia sensorial y popular.

Por Marcelo Brunwald

Fotos Lola Pintos

El Jazz como bandera de una ciudad activa

Para Di Pace, la cultura no debe pedir permiso ni tener horarios restringidos. Su visión para Avellaneda es ambiciosa y transformadora: sacar el arte a la calle y permitir que la noche nutra a jóvenes y adultos por igual.

“La pertenencia no debe tener fronteras etarias”, dispara Fernando. Su propuesta es convertir al distrito en un polo cultural vibrante: “Avellaneda tendría que tener los jueves de Jazz, los viernes de Tango, los sábados de Rock y los domingos de café, té y música antigua o clásica”.

Según el director, la ciudad cuenta con los espacios municipales más lindos y la capacidad humana e intelectual necesaria para que asociaciones y nuevos espacios se incorporen a esta movida activa. El plan es visibilizar el arte local y recuperar una identidad que, por la cercanía con la Capital, a veces parece diluirse.

Fernando Di Pace se levanta y se pierde entre la gente del centro, pero su música se queda. Se va con la certeza de que la Avellaneda Big Band ya no suena a algo lejano; suena a barrio, suena a creatividad y, sobre todo, suena a una ciudad que reclama su lugar como capital cultural.

En el murmullo constante de un café del centro de Avellaneda, Fernando Di Pace se mueve con la naturalidad del vecino que conoce cada baldosa. Pero Fernando no es solo un vecino más, ni simplemente el director de una orquesta de 25 músicos; es el motor de un movimiento cultural que está redefiniendo el sonido de la ciudad. Su objetivo es claro: que el jazz deje de ser visto como un género para pocos y se reconozca como lo que es: una música emocional, integradora y profundamente popular.

Raíces de barrio y formación integral
La historia de Di Pace es la historia de Avellaneda. Su infancia transcurrió entre Crucecita, la Plaza Alsina y los barrios que forjaron su carácter. Hijo de Antonio Di Pace —nombre de peso en la construcción y la dirigencia local— y de Hilda Homs una madre cuya vida estuvo indisolublemente pegada al arte, la cultura y la expresión, Fernando entendió desde temprano que la creatividad y la libertad, es el valor más destacado del ser humano.

“Nosotros nacimos del *IMEPA (Instituto Municipal de Educación por el Arte de Avellaneda). Para mí, la educación a través del arte no es solo una opción pedagógica, *es una forma de vida”, afirma con convicción. Esta filosofía se traduce hoy en su exigencia profesional: Di Pace sostiene que el artista actual debe transitar una formación íntegra que incluya una interacción *corporal, visual, sensorial y emotiva*.

El rugido de la Avellaneda Big Band: Fusión generacional
Hoy, la Avellaneda Big Band es una maquinaria sonora imponente. Con una estructura de cuatro trombones, cuatro trompetas, ocho saxofones, dos clarinetes y una base rítmica demoledora, la orquesta logra una sonoridad única, potenciada por solistas que aportan un brillo particular en cada puesta en escena.

Sin embargo, el secreto de su éxito no está solo en los instrumentos, sino en quienes los tocan. “En la orquesta conviven jóvenes de 30 años con músicos de gran experiencia de hasta 75. **Esa fusión generacional es la que nutre nuestro trabajo”, explica Di Pace. Es esa mezcla de frescura y oficio la que logró que, tras su reciente paso por el Teatro Roma, la ovación se extendiera por diez minutos, dejando una “anestesia de felicidad” que dura semanas.

“Nada de esto sería posible sin una decisión política clara de apostar a la excelencia. La Avellaneda Big Band es un orgullo que se sostiene gracias al apoyo de funcionarios que entienden que la cultura no es un gasto, sino una inversión en la identidad de nuestro pueblo. Es un trabajo articulado donde el municipio pone los recursos y la gestión para que nosotros, los músicos, solo tengamos que preocuparnos por la magia del sonido. Contar con ese respaldo institucional es lo que nos permite hoy ser una de las mejores formaciones del país y llevar el nombre de Avellaneda a lo más alto”.

LINK INSTAGRAM https://www.instagram.com/avellanedabigband/

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