El Presidente brindó un duro discurso contra el organismo al que acusó de “alimentar a una casta de parásitos” y reclamó reanudar el dialogo con el Reino Unido por las Islas del Atlántico Sur.

El presidente Javier Milei, brindó un efusivo discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en donde cuestionó la utilidad del organismo al calificarla como que “solo sirve para alimentar a una casta de parásitos, disfrazados de burócratas bien intencionados”, y reclamó la falta de acción ante la causa Malvinas.

“Los supuestos defensores de los Derechos Humanos apañaron a dictaduras sanguinarias y regímenes que lapidan mujeres en la calle. Votaron sistemáticamente en contra de Israel, mientras hacían silencio frente al terrorismo islámico y ante genocidios de cristianos en el África”, dijo el mandatario.

Ante un nuevo encuentro en la ciudad de Nueva York (Estados Unidos), el libertario remarcó: “Malvinas es para nosotros una causa nacional. Y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”.

“La ONU se comprometió a hacer respetar el derecho internacional, a defender la soberanía de las naciones y ofrecer un foro donde los conflictos se resolvieran por la cooperación en vez de resolverse instantáneamente por las armas. Se propuso defender la soberanía territorial de sus miembros, pero decidió mirar para otro lado respecto a la situación de las islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y espacios marítimos circundantes”, destacó Milei.

A lo que sumó: “Hace 50 años esta misma Asamblea aprobó la resolución 3149, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la disputa (la soberanía de las islas Malvinas) permaneciera abierta. 50 años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan. Hoy, el proyecto Sea Lion avanza en la extracción de petróleo en la plataforma continental argentina correspondiente a la cuenca Malvinas Norte mediante licencias británicas que Argentina rechaza por ilegales e ilegítimas”.

“Toda actuación en este sentido constituye un acto ilícito a la luz del derecho internacional. ¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos pero impotente frente a la realidad? Faltan consecuencias porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos pierde su autoridad. Quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que quienes incumplen no reciben la menor represalia”, indicó el jefe de Estado.

En esa misma línea, Milei admitió: “Elegimos una defensa pacifica, práctica y efectiva de Malvinas. El principio de libre determinación no aplica en este caso porque es una población implantada por la potencia ocupante sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa. Ese principio existe para liberar pueblos colonizados, no para consagrar situaciones derivadas de la colonización. Si el Reino Unido sostiene una interpretación selectiva del principio de libre determinación respecto de las islas Malvinas deberá explicar también cómo concilia ese criterio con los debates sobre autodeterminación existente dentro de su propio territorio”.

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