María Melgarejo y Sandra Gil son dos vecinas del barrio “Nueva Ana” que, ante la falta de comedores en sus cuadras y la dura realidad económica, decidieron organizarse a pulmón. Preparan un gran festejo postergado para el Día del Niño, sueñan con abrir un merendero permanente y proyectan una junta vecinal para asistir a quienes hoy revisan la basura para comer.

Multiplicar el pan: La historia de María

María Melgarejo tiene 30 años, cinco hijos y convive también con las dos hijas de su pareja. Para sostener una casa donde los fines de semana conviven nueve personas, María se convirtió en una trabajadora todoterreno: vende ropa americana, hace uñas y cocina porciones de sopa paraguaya y budines.

Sin embargo, su mirada va más allá de su propio techo:

“A mí me duele ver que los chicos del barrio pasan necesidades; al tener hijos propios, me duele el doble. En estas cuadras no hay nada, ningún comedor funcionando, y hay muchos chicos.”

Ante esta realidad, María se puso al hombro la organización de un evento comunitario para el último domingo de agosto (o los primeros de septiembre, según el clima). La idea es cortar la calle durante una tarde, armar juegos artesanales con cartón, ofrecer una merienda y garantizar que cada nene se lleve un juguete. “Sé lo que es la necesidad por mi propia infancia, pero también sé la alegría de un pibe con un caramelo o un chupetín”, recuerda con emoción.

Desocupación y ollas populares: El crudo relato de Sandra

A su lado camina Sandra Gil, vecina desde hace diez años en la zona. Sandra describe que, si bien el barrio avanzó con el asfalto y las luces, la crisis actual golpeó de lleno en los hogares. Ella misma se encuentra desempleada desde agosto del año pasado: es peluquera, busca trabajo “de lo que sea” (limpieza, comercio) y actualmente estudia para Acompañante Terapéutico en Quilmes para tener una salida laboral.

Sandra advierte que la situación social en la zona de las calles Tres Arroyos, Pasaje Independencia y Pasaje Las Lajas es alarmante:

“La situación está más grave de lo que se ve. Hay mucha gente revisando la basura en los volquetes para ver si consigue algo para comer. No veíamos ollas populares desde la época de la pandemia, y hoy la necesidad vuelve a obligarnos a pensar en eso.”

A mediano plazo, el proyecto de las vecinas excede el festejo infantil. El sueño colectivo es recuperar un terreno baldío (hoy usado como garage y depósito de autos abandonados en la esquina de Pasaje Las Lajas y Pasaje Independencia) para transformarlo en una plaza limpia para los chicos del barrio, además de conformar una junta vecinal para asistir con viandas a las personas en situación de calle.

CAMPAÑA SOLIDARIA: ¿Cómo ayudar a Nueva Ana?

Para el festejo del Día del Niño y los futuros proyectos de asistencia, las vecinas no reciben ningún subsidio municipal, provincial ni nacional. Todo se financia gracias a los vecinos, amigos y gente que se contacta por redes sociales.

¿Qué están necesitando urgente?

  • Para la merienda: Leche en polvo, azúcar, harina, o donaciones de bizcochuelos, galletitas y facturas listas.
  • Para los juegos y regalos: Juguetes (nuevos o usados en buen estado), golosinas, cartones gruesos y pintura acrílica para fabricar los juegos de kermés.
  • Manos solidarias: Vecinos y vecinas que dispongan de tiempo para amasar, disfrazarse, coordinar los juegos infantiles o ayudar en la limpieza posterior.

VÍAS DE CONTACTO

Para acercar donaciones o sumarse como voluntario, podés contactarte directamente con ellas a través de los siguientes canales:

“Esto es todo a base de pulmón, acá no hay religión ni ventajas políticas; hacemos esto pensando únicamente en los chicos y en las familias del barrio”, concluyen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

+ 43 = 48
Powered by MathCaptcha