Bajo el argumento de “falta de presupuesto”, la Municipalidad de Avellaneda retiró el servicio de baños químicos en el predio. Los feriantes, que cumplen jornadas de más de 12 horas, denuncian que se vulneran derechos humanos básicos y que la situación es insostenible. “Pagamos nuestros impuestos mes a mes y nos quitan lo más elemental”, reclaman mientras inician una junta de firmas masiva.
La Feria de los Pájaros de Villa Dominico se encuentra en estado de alerta. Lo que comenzó como una reducción paulatina del servicio de higiene terminó en un abandono total: los trabajadores denuncian que el municipio retiró las últimas unidades de baños químicos, dejando a cientos de familias que viven del comercio ferial en una situación de vulnerabilidad extrema.
“Primero pusieron seis, después cuatro y por último dejaron solo dos que teníamos que compartir con el público haciendo filas interminables. Ahora ya no tenemos nada”, detalló con indignación, una feriante del lugar. Según explican los afectados, la única alternativa actual es caminar hasta los baños del parque —muchas veces distantes— o depender de la buena voluntad de bares cercanos, donde el acceso es exclusivo para clientes que consumen.
El reclamo cobra un tinte aún más sensible al conocerse quiénes mantenían el servicio. Según el petitorio que los trabajadores presentaron esta semana, las personas encargadas de la limpieza de los baños son trabajadores con discapacidad que, junto a sus acompañantes, garantizaban la higiene operativa. “Invertimos de nuestro propio bolsillo en desinfectante, papel higiénico y otros insumos para asegurar el uso adecuado. Es un derecho del feriante y de los visitantes tener un baño limpio”, reza el documento escrito a mano por los feriantes. Será presentado a la dirección de ferias y a Magdalena Sierra.
La indignación crece ante la falta de respuestas oficiales que justifiquen la medida más allá de la cuestión económica. Para quienes sostienen la feria, el argumento de la “falta de presupuesto” es inaceptable. “Es una vergüenza porque nosotros pagamos los impuestos como corresponde. Estamos más de 12 horas trabajando y no puede ser que nos saquen algo tan básico para cualquier ser humano”, afirmaron desde la organización del reclamo.
Ante este escenario, los feriantes han iniciado una campaña de recolección de firmas para exigirle al intendente la restitución inmediata del servicio. La Feria de Dominico no es solo un paseo de compras, sino el sustento de cientos de familias de Avellaneda que hoy se ven obligadas a trabajar en condiciones inhumanas. La comunidad ferial advierte que llevará el reclamo hasta las últimas instancias para recuperar la dignidad de sus puestos de trabajo.

