{"id":4300,"date":"2024-05-02T09:09:12","date_gmt":"2024-05-02T12:09:12","guid":{"rendered":"https:\/\/enlamira.info\/?p=4300"},"modified":"2024-05-02T09:09:12","modified_gmt":"2024-05-02T12:09:12","slug":"homilia-para-la-misa-por-la-santificacion-del-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/2024\/05\/02\/homilia-para-la-misa-por-la-santificacion-del-trabajo\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda para la misa por la santificaci\u00f3n del trabajo"},"content":{"rendered":"\n<p>Mensaje del Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni, preparado para la misa por la santificaci\u00f3n del trabajo humano al que invitaban la Pastoral Social de nuestra di\u00f3cesis y la Confederaci\u00f3n General del Trabajo de la regional Avellaneda-Lan\u00fas, que iba a llevarse a cabo el 26 de abril en la Parque Dom\u00ednico, y que debi\u00f3 ser suspendida por cuestiones clim\u00e1ticas:<\/p>\n\n\n\n<p>HOMIL\u00cdA PARA LA MISA<\/p>\n\n\n\n<p>POR LA SANTIFICACI\u00d3N DEL TRABAJO<\/p>\n\n\n\n<p>Villa Dom\u00ednico, 26 de abril de 2024*<\/p>\n\n\n\n<p>En v\u00edsperas de la memoria de san Jos\u00e9, custodio de Jes\u00fas, padre de familia y obrero, nos encontramos en esta Misa \u201cpor la santificaci\u00f3n del trabajo\u201d. Aunque venimos de historias y caminos muy diversos, tal vez con creencias muy distintas, nuestro encuentro es ante todo un encuentro de fe, un acto de fe, un ponernos juntos delante de Dios para orar, para agradecer, para pedir, para renovar la esperanza, para salir fortalecidos en nuestros esfuerzos, y ante todo para escuchar. Queremos escuchar lo que Dios tiene para decir, escuchar lo que su palabra \u2014acabamos de o\u00edr algunas p\u00e1ginas de la Biblia\u2014 tiene para decirnos hoy aqu\u00ed, a nosotros, trabajadores y trabajadoras en medio de nuestro pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es significativo el nombre que ha tenido esta convocatoria: \u201cMisa por la santificaci\u00f3n del trabajo\u201d. Es el nombre que aparece en el Misal, en los libros de la liturgia de la Iglesia. Y tal vez pueda sonar un poco \u201ca la antigua\u201d pero, en realidad, si lo dejamos resonar, resulta significativo. En un mundo y una sociedad en los que el trabajo y los trabajadores son despreciados, humillados, deshumanizados, tratados como una mercanc\u00eda o un objeto del que se puede disponer a su antojo, manipular para el beneficio de unos pocos e incluso descartar como un desecho\u2026, en un mundo y una sociedad donde el trabajo \u2014mal remunerado, precarizado o directamente inaccesible\u2014 es motivo de angustia para tantas familias y personas\u2026, nosotros nos encontramos bajo esta consigna: la santidad del trabajo, la dignidad del trabajo, la bendici\u00f3n del trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una certeza de fe que ha inspirado a los creyentes a lo largo de los siglos. Lo escuchamos en la primera lectura de hoy, cuando el ap\u00f3stol Pablo habla de c\u00f3mo \u201ctrabajaba d\u00eda y noche\u201d con sus propias manos (1Tes 2, 9), mientras anunciaba la Buena Noticia, para no ser una carga o, como dice en otra parte, para ganarse el sustento de sus necesidades y las de sus compa\u00f1eros y porque es as\u00ed, trabajando, como se debe socorrer a los d\u00e9biles (Hch 20, 33-35).<\/p>\n\n\n\n<p>Esa certeza no es una ocurrencia de Pablo, y ciertamente no es una ocurrencia de este obispo que hoy les habla. Es una conciencia que est\u00e1 muy metida en la fe del pueblo de Dios, desde las primeras p\u00e1ginas de la Biblia hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>En las primeras p\u00e1ginas del libro del G\u00e9nesis, en su narraci\u00f3n de los or\u00edgenes del ser humano, po\u00e9tica y dram\u00e1tica al mismo tiempo, tan rica en simbolismo, encontramos ese antiguo relato del Dios que modela al ser humano a partir de la tierra, le infunde su propio aliento para darle vida y lo pone en medio del Jard\u00edn que ha creado \u201cpara que lo cultivara y cuidara de \u00e9l\u201d (Gn 2, 7.15). Al ser humano, salido de la tierra y de alg\u00fan modo hijo de la tierra, Dios le conf\u00eda esa misma tierra para que sea su labrador y su custodio. Ni maldici\u00f3n ni condena, el trabajo forma parte de esa dignidad \u00fanica, inalienable, sagrada, de todo ser humano. El trabajo responde a su \u201cvocaci\u00f3n original\u201d cuando est\u00e1 efectivamente al servicio de la tierra, que debe ser cuidada, y al servicio del propio ser humano, porque el trabajo, su remuneraci\u00f3n y el af\u00e1n de lucro y de ganancia no pueden esclavizarlo (ese es uno de los principales sentidos del descanso del d\u00eda festivo, del d\u00eda s\u00e1bado, que Dios encomienda a su pueblo como un mandamiento, un deber sagrado: que el ser humano no sea esclavizado).<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca nos cansaremos de repetir esta convicci\u00f3n: el trabajo digno es se\u00f1al y expresi\u00f3n de la dignidad inalienable, sagrada, del ser humano, y por ello un derecho fundamental, del que nadie, nunca, puede verse privado.<\/p>\n\n\n\n<p>La Iglesia lo ha entendido as\u00ed desde sus inicios, incluso \u2014tambi\u00e9n es justo reconocerlo\u2014 si no siempre ha sabido alzar la voz y defender esta convicci\u00f3n como deb\u00eda. Desde el tiempo de los Padres de la Iglesia, en los primeros siglos del cristianismo, que supieron proclamar y predicar la humanidad del trabajo en medio de una sociedad en la que, por lo general, sobre todo en las \u00e9lites que concentraban el poder pol\u00edtico y social, el trabajo era mirado con desprecio, como ocupaci\u00f3n indigna, como algo propio de esclavos\u2026 Hasta el moderno magisterio social de la Iglesia y su ense\u00f1anza sobre el trabajo, inaugurada por el Papa Le\u00f3n XIII en su carta enc\u00edclica Rerum novarum de 1891 (por cierto, no es una novedad de los \u00faltimos a\u00f1os: 1891, hablamos de hace m\u00e1s de 130 a\u00f1os), el Concilio Vaticano II, el magisterio elocuente de san Juan Pablo II (recuerdo en particular su enc\u00edclica Laborem exercens, de 1981, a cien a\u00f1os de la carta de Le\u00f3n XIII), Benedicto XVI y, en nuestros d\u00edas, el propio Francisco.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, tambi\u00e9n nosotros, en nuestro encuentro, quisi\u00e9ramos renovar nuestra convicci\u00f3n que nace de la fe misma de todo el pueblo de Dios, de toda la Iglesia: el trabajo digno es se\u00f1al y expresi\u00f3n de la dignidad inalienable, sagrada, del ser humano, y por ello un derecho fundamental, del que nadie, nunca, puede verse privado.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso tambi\u00e9n no nos cansaremos de abogar por condiciones laborales justas y humanas, por salarios dignos \u2014no s\u00f3lo un salario de miseria, que apenas alcanza al m\u00ednimo de m\u00ednimos, el escaso sustento diario para la supervivencia (aunque ya eso solo parece hoy, en tantas familias, un deseo inalcanzable), sino un salario digno, que en verdad asegure el acceso y la participaci\u00f3n real en los bienes de la tierra, el trabajo y la cultura a todos los miembros de la sociedad (trabajadores y sus familias, ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes, ancianas y ancianos, personas con discapacidades y enfermas\u2026 todos).<\/p>\n\n\n\n<p>No nos cansaremos de abogar por el respeto de los derechos laborales, por la solidaridad que se expresa no s\u00f3lo en la ayuda ocasional a quien lo necesita (de eso, nuestro pueblo no necesita ni que se le hable) sino tambi\u00e9n en la colaboraci\u00f3n y la asociaci\u00f3n para defender y promover la dignidad humana del trabajador y de su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>No nos cansaremos de hablar de la responsabilidad del empleador \u2014deber \u00e9tico, deber de humanidad, antes que meramente legal o jur\u00eddico\u2014, de la solidaridad efectiva entre empleadores y empleados, y de la responsabilidad del Estado que, cualquiera sea la configuraci\u00f3n pol\u00edtica que asuma, no puede estar ausente a la hora de asegurar la justicia y defender a los m\u00e1s d\u00e9biles. En este marco, perm\u00edtanme tener una palabra de reconocimiento hacia quienes generan fuentes de trabajo digno, con condiciones laborales justas, respetuosas de la dignidad del trabajador: PyMES, peque\u00f1os y medianos empresarios, empleadores de distintos rubros de la producci\u00f3n y de servicios. Tambi\u00e9n esta solidaridad, fundada en la justicia, no en la d\u00e1diva, responde a la dignidad del trabajo humano.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni maldici\u00f3n ni condena, el trabajo forma parte de esa dignidad \u00fanica, inalienable, sagrada, de todo ser humano. Es nuestra fe la que ilumina y nos descubre esta convicci\u00f3n. Es nuestra fe la que nos mueve, o deber\u00eda movernos, a asumir compromisos para devolver el trabajo a su genuina vocaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque el trabajo no es ni puede ser el sufrido sacrificio para logar un magro sustento cotidiano, sino la genuina expresi\u00f3n de la dignidad del ser humano: para desarrollar capacidades y potencialidades personales; para ponerlas al servicio de una sociedad y una tierra justa, humanizada, fraterna, en paz; para hacernos sentir y ser realmente miembros de un pueblo, solidarios en una historia y un destino com\u00fan, custodios de cada hermano y hermana (Gn 4, 9). Lo digo con palabras del Papa Francisco:<\/p>\n\n\n\n<p>El gran tema es el trabajo. Lo verdaderamente popular \u2014porque promueve el bien del pueblo\u2014 es asegurar a todos la posibilidad de hacer brotar las semillas que Dios ha puesto en cada uno, sus capacidades, su iniciativa, sus fuerzas. (\u2026) Por m\u00e1s que cambien los mecanismos de producci\u00f3n, la pol\u00edtica no puede renunciar al objetivo de lograr que la organizaci\u00f3n de una sociedad asegure a cada persona alguna manera de aportar sus capacidades y su esfuerzo. Porque \u201cno existe peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad del trabajo\u201d. En una sociedad realmente desarrollada el trabajo es una dimensi\u00f3n irrenunciable de la vida social, ya que no s\u00f3lo es un modo de ganarse el pan, sino tambi\u00e9n un cauce para el crecimiento personal, para establecer relaciones sanas, para expresarse a s\u00ed mismo, para compartir dones, para sentirse corresponsable en el perfeccionamiento del mundo, y en definitiva para vivir como pueblo (Fratelli tutti, 162).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todo esto parece un sue\u00f1o, una utop\u00eda, cuando comienza a faltar el pan en tantas mesas, la medicaci\u00f3n a los mayores, la educaci\u00f3n a las generaciones m\u00e1s j\u00f3venes, la atenci\u00f3n y el cuidado a las personas con discapacidad, y el trabajo digno a los trabajadores. Y, sin embargo, no puede ser as\u00ed. Como en el Evangelio que escuchamos, cuando Jes\u00fas \u00abvio una gran muchedumbre y se compadeci\u00f3 de ella\u00bb, se conmovi\u00f3 desde sus entra\u00f1as, podemos tener la certeza de que tambi\u00e9n hoy Dios nos mira de este modo, mira a nuestro pueblo de este modo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ojal\u00e1 salgamos de esta Misa, de este encuentro de fe, tambi\u00e9n nosotros movilizados desde las entra\u00f1as, para que a nadie en nuestro pueblo le falte el pan cotidiano, ni el trabajo digno con el cual gan\u00e1rselo, crecer y desarrollarse hasta la plenitud de su dignidad humana, y hacer su aporte a una sociedad m\u00e1s justa, a una patria de hermanas y hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Padre Obispo Maxi Margni<\/p>\n\n\n\n<p>Obispo de Avellaneda-Lan\u00fas<\/p>\n\n\n\n<p>* Lecturas b\u00edblicas: 1Tes 1, 5b; 2, 7b-9.13; Salmo 84, 9-14; Mc 6, 34-44.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mensaje del Padre Obispo Marcelo (Maxi) Margni, preparado para la misa por la santificaci\u00f3n del trabajo humano al que invitaban la Pastoral Social de nuestra di\u00f3cesis y la Confederaci\u00f3n General del Trabajo de la regional Avellaneda-Lan\u00fas, que iba a llevarse a cabo el 26 de abril en la Parque Dom\u00ednico, y que debi\u00f3 ser suspendida por cuestiones clim\u00e1ticas:<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4301,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1,34],"tags":[148,146,147],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4300"}],"collection":[{"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4300"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4300\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4302,"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4300\/revisions\/4302"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4301"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4300"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4300"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/enlamira.info\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4300"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}