Bajo una lluvia persistente de Viernes Santo que no pudo apagar el entusiasmo, el emblemático Teatro Roma fue testigo de una celebración monumental. Fue una noche especial, un verdadero encuentro de la cultura y el quehacer social local, donde la Avellaneda Big Band conmemoró sus primeros 15 años de vida con un concierto que quedará grabado en la memoria cultural de la ciudad, uniendo generaciones y honrando a quienes hicieron posible este proyecto social y musical.
AVELLANEDA. Si la acústica del Teatro Roma ya es legendaria, anoche se potenció con la vibración de una historia compartida. El coloso de la calle Sarmiento, un lugar emblemático por su historia, abrió sus puertas para un festejo que trasciende lo meramente musical: los primeros 15 años de la Avellaneda Big Band. Ni la inclemencia del tiempo pudo frenar a un público fiel, cálido y emotivo, que más de un año después de la última presentación de la banda en este escenario, se dio cita para ser parte de la ovación.
Una Comunidad Musical en Escena: Pasado, Presente y Futuro
La premisa de la noche fue clara: que todos aquellos que le han dado vida a este proyecto formaran parte del festejo. Así, la orquesta se transformó en un organismo vivo que integró a músicos, profesores, alumnos y artistas consagrados que, con arte, creatividad y dedicación, plasmaron este sueño.
El Jazz, un estilo nacido del más profundo dolor y la más honda pureza, demostró una vez más su poder de transformación. En el Roma, este idioma universal, inclusivo y vivencial, que no admite fronteras sociales ni culturales, fluyó con un virtuosismo instrumental, tanto grupal como individual, que reafirmó su capacidad de renovación en el tiempo.
Una Noche Especial con Grandes Figuras
La velada no solo fue un hito musical, sino también un evento social de gran relevancia para la ciudad. Fue una noche especial donde se pudo observar en la platea a grandes figuras de la cultura de Avellaneda, como la reconocida gestora cultural Liliana Mojardín, y del quehacer social avellanedense, como el ex intendente Luis Sagol, y el director del Multimedio En La Mira, Marcelo Brunwald, entre otros referentes que no quisieron perderse esta celebración histórica.
Un Repertorio de Lujo y Solos enloquecedores
Musicalmente, la noche fue un despliegue de talento y energía, con un repertorio que repasó clásicos inoxidables y arreglos originales. La orquesta, bajo la dirección de Di Pace, interpretó obras maestras del género, cada una ejecutada con una precisión y pasión que honraron la historia de la banda.
El programa musical incluyó temas fundamentales como:
- THE LADY IS A TRAMP (Letra por Lorenz Hart, Música por Richard Rodgers, Arreglista/s Dave Wolpe).
- SORTA THE BLUES (Autor/es Lennie Niehaus).
- FEVER (Música y Letra por John Davenport y Eddie Cooley, Arreglista/s Roger Holmes).
- WATERMELON MAN (Autor/es Herbie Hancock, Arreglista/s Mike Kamuf).
- MANTECA (Autor/es Dizzy Gillespie, Walter Gil Fuller y Luciano Pozo Gonzales, Arreglista/s Mike Tomaro).
- I REMEMBER CLIFFORD (Autor/es Benny Golson, Arreglista/s Sammy Nestico).
- ALL OF ME (Música y Letra por Seymour Simons y Gerald Marks, Arreglista/s Rick Stitzel).
- CANTALOUPE ISLAND (Autor/es Herbie Hancock, Arreglista/s Mike Makuf).
- SUMMERTIME (Autor/es George Gershwin, Du Bose y Dorothy Heyward, Arreglista/s Dave Wolpe).
- MAKIN’ WHOOPEE (Música por Walter Donaldson, Letra por Gus Kahn, Arreglista/s Dave Wolpe).
- ALRIGHT, OKAY, YOU WIN (Música y letra por Sid Wyche y Mayme Watts, Arreglista/s Sammy Nestico).
Uno de los puntos más altos de la noche fueron los “solos” instrumentales que enloquecieron al público, desatando aplausos y gritos de admiración en cada intervención. La orquesta, en su conjunto e individualmente, demostró un virtuosismo impecable. La ovación final fue tan potente que la banda no tuvo más remedio que responder al pedido de bis, cerrando la noche con una energía inigualable que reafirmó la conexión especial con su público.
Momentos de Pura Emoción y Reconocimiento
El clímax de la noche llegó con los reconocimientos, gestos que humanizan la música. El director de la Big Band, Fernando Di Pace, rompió la barrera entre el escenario y la platea al hacer subir a ex integrantes de la orquesta. Algunos volvieron a empuñar sus instrumentos para sumarse a la ejecución, mientras que otros subieron a recibir merecidos reconocimientos de manos del trompetista Ariel Berengo, en representación de toda la banda.
La interacción del público fue constante, generando una energía palpable que, en palabras de la organización, “activa y genera en todos nosotros seguir transmitiendo y transitar los más altos valores éticos, emotivos, pasionales y técnicos”. La ovación final, de pie, fue el broche de oro para 15 años de persistencia.
El Reconocimiento a “Los de Atrás”: La Fuerza Silenciosa
Quizás el momento más conmovedor y aplaudido de la noche fue cuando se visibilizó la tarea de “los de atrás”, el imprescindible equipo de backstage. El reconocimiento más fuerte y sentido fue para el apoyo permanente a Pablo Apostolu.
A pesar de haber transitado vicisitudes de salud y diferentes operaciones, Pablo nunca dejó de “bancar” a la Big Band. Se recordó con emoción el día en que, sin pedir nada a cambio, se acercó al grupo con una pregunta simple pero poderosa: “¿Qué necesitan? Yo los apoyo”. Su presencia y su ejemplo fueron el testimonio vivo de que la Avellaneda Big Band es, ante todo, una gran familia unida por la pasión y la solidaridad.
Anoche, bajo la lluvia, la Avellaneda Big Band no solo tocó jazz; interpretó su propia historia, una partitura escrita con esfuerzo, talento y, sobre todo, una comunidad que la sostiene con su amor incondicional.

