Carina Burgoa, pastora y referente social, lidera un ejército de 60 voluntarios que asiste a cientos de personas en situación de calle y adicciones. Sin subsidios estatales y con el esfuerzo de los vecinos, su organización reparte más de 300 viandas semanales. “Lo urgente es no mirar para el costado”, afirma en una entrevista exclusiva con Multimedio En La Mira.

LANÚS. Hace diez años, la Plaza Sarmiento era sinónimo de oscuridad y peligro. Hoy, ese mismo escenario es el punto de partida de una revolución silenciosa. Carina Burgoa, mendocina de nacimiento pero lanusense por elección, decidió que su vocación no se quedaría entre cuatro paredes. “Abrí una iglesia pequeña frente a la plaza y vi la delincuencia, el abandono. Les dije a los chicos: ‘¿No me ayudarían a hacer de comer?’. Me dijeron que estaba loca, que nos iban a robar. Entramos con guiso de lentejas a la noche, donde estaban los pibes drogándose, y ahí cambió la historia”, recuerda Carina.

El milagro de la olla popular
Lo que empezó como una respuesta instintiva al hambre se convirtió en una estructura de contención social sin precedentes en la zona. Todos los viernes, desde su sede en Ferré 1973 (Lanús Este) y en Monte Chingolo, salen entre 200 y 300 viandas destinadas a la zona de la estación y al barrio Villa Luján.

Lo más sorprendente es la autogestión: no reciben ayuda municipal, provincial ni nacional. “Nadie nos dio una mano del gobierno. Son los vecinos de a pie, los comercios locales como ‘El Emporio Lanús’ y los propios voluntarios los que ponen plata de su bolsillo para el colectivo y la comida”, explica Burgoa.

“Otra Oportunidad”
Ese es el lema que llevan impreso en sus remeras, sugerido por un joven que logró salir de las adicciones gracias a su apoyo. Para Carina, la crisis actual trasciende lo económico: “Hay una necesidad espiritual y de salud mental terrible. Post-pandemia vemos muchos jóvenes con soledad, tristeza y pensamientos suicidas. No es solo plata; tengo gente con dinero que la está pasando mal espiritualmente”.

Un puente hacia la política
Con los pies en el barro y la mirada en la gestión, Burgoa no descarta involucrarse en la toma de decisiones públicas. “Me parece perfecto que la gente con valores se meta en política para cambiar las cosas desde adentro. A veces los que llegan son tecnócratas que ven un Excel pero no caminan la calle, no tienen sensibilidad”, dispara. Ante la pregunta de si le gustaría ser protagonista política, su respuesta es clara: “Si me dan la oportunidad, ¿por qué no?”.

Mientras tanto, Carina sigue convocando a profesionales (psicólogos y abogados) para sumarse a su equipo y ayudar con los documentos y la salud mental de quienes la sociedad decidió olvidar. Para ella, el mensaje es uno solo: “Dios puede cambiar la historia de tu vida, pero hay que darle la oportunidad”.

Iglesia Evangélica Revestidos de su Gloria. Ubicadas en: Calle Ferré n⁰ 1973, Lanus Este y Calle Matanza n⁰ 2648, Monte Chingolo, Lanus Este.

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