Avellaneda: Denunció contaminación, le "armaron" una causa y le quitaron la casa.Avellaneda: Denunció contaminación, le "armaron" una causa y le quitaron la casa.

GRAVE DENUNCIA EN AVELLANEDA: Violento desalojo, irregularidades y topadoras contra la familia que enfrenta a Trieco

Un desmedido operativo policial ejecutó ayer el desalojo de María Ducs, una vecina histórica que lleva años denunciando la contaminación de la empresa Trieco. La orden judicial tenía una dirección errónea y denuncian que la policía actuaba bajo órdenes de empleados de la empresa.

Avellaneda amaneció conmocionada tras un operativo que vecinos y testigos califican como un “evidente apriete”. Ayer, un despliegue de fuerzas de seguridad irrumpió en la vivienda de María Ducoms y Daniel Retamosa, ubicada en la calle Sargento Ponce 2914. El objetivo: desalojar a una familia que vive allí desde hace tres generaciones y que se ha convertido en la piedra en el zapato de la empresa de residuos Trieco.

Un operativo plagado de irregularidades

La defensa de la familia advierte una falla judicial insólita que nulificaría el procedimiento: la orden de desalojo presentada indicaba la altura “Sargento Ponce al 3000”, mientras que la vivienda de la familia se encuentra numerada al 2914. A pesar de esta discrepancia fundamental, el operativo avanzó sin pausa.

El despliegue fue calificado de desmedido y temerario. Según testigos, participaron cerca de 10 efectivos de la DDI de Avellaneda, dos patrulleros del Comando de Patrullas y un pelotón de choque con 20 policías de la Guardia de Infantería.

“Los oficiales de la DDI se manejaron con acciones temerarias, en ningún momento se identificaron e incluso hostigaron a la prensa presente”, relataron testigos del hecho.

¿Quién daba las órdenes?

Lo más alarmante de la jornada fue la denuncia de que, “en las sombras”, quienes parecían dirigir el accionar de la fuerza pública eran empleados de la empresa Trieco. “Se movían como si manejaran a las fuerzas policiales”, aseguran los vecinos, reforzando la teoría de que el poder económico de la empresa estaría influenciando las decisiones de seguridad y justicia en la zona.

Al cierre de esta nota, la situación es crítica: se ha tomado posesión del predio y una topadora aguarda para demoler no solo la vivienda de María, sino también una segunda casa donde residían sus nietas menores de edad, una de las cuales posee una discapacidad.

El trasfondo: “Trieco compra impunidad”

Este desalojo no es un hecho aislado, sino el punto culminante de un conflicto que lleva décadas. María Ducs y su esposo poseen derechos posesorios sobre la tierra desde hace más de 50 años, mucho antes de que Trieco se instalara en 1993.

La familia acumula más de 450 denuncias ante organismos oficiales contra la empresa por contaminación ambiental. El abogado de la familia, el Dr. Juan Gómez, ya había advertido previamente sobre intentos de ingreso ilegal por parte de personal de la empresa y la detención arbitraria de Daniel Retamosa, calificando el accionar como “mafioso”.

Marcelo Brunwald, referente vecinal, resumió la sensación que impera en el barrio: “Trieco compra impunidad y aprieta a los vecinos. Esperamos que la justicia actúe frente a este intento de ocupación”.

Hoy, con las topadoras en la puerta y una orden judicial cuestionada por errores de forma y fondo, la comunidad de Avellaneda exige respuestas urgentes para frenar lo que consideran un atropello a los derechos humanos y una represalia por defender el medio ambiente.

Al cierre de esta nota, llego a redaccòn que la empres TRIECO, se apropio del terreno e incluso mando topadora sy esta destruyendo la casa de maria y la de su hijo donde viven sus nietas.

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