La familia de Laura Marisa González volvió a reclamar ayuda para dar con su paradero, a casi 22 años de su desaparición en Villa Albertina, partido de Lomas de Zamora. El caso, ocurrido el 20 de junio de 2004, permanece archivado en la Justicia y sin una búsqueda estatal activa, mientras el paso del tiempo profundiza la incertidumbre.
Laura tenía 16 años cuando fue vista por última vez. Según consta en la causa, salió de su casa al mediodía del Día del Padre, vestida con “lo puesto”, sin documentos ni dinero. Desde entonces, nunca más se supo de ella. Hoy tendría 38 años y cumpliría 39 en octubre. La reactivación del reclamo surgió a partir de nuevas publicaciones en redes sociales de la organización Desaparecidas Argentinas, que volvió a difundir su imagen y los datos del caso.
“Puedo vivir mucho más y el dolor va a seguir hasta que sepa algo concreto de mi hija”, expresó Carlos González, su padre. En ese sentido, descartó la hipótesis de una fuga voluntaria: “De la forma en la que desapareció yo no pensaría que tramó una fuga… Da la sensación de que fue levantada de la vía pública”.
Tras la desaparición, González recorrió hospitales, morgues y tribunales en busca de información. “Hice una denuncia y quedó ahí, en los tribunales. No hubo ayuda, me sentí abandonado”, sostuvo. La causa quedó radicada en los Tribunales de Lomas de Zamora y, con el correr de los años, se paralizó sin avances significativos.
La falta de respuestas oficiales expuso a la familia a situaciones de extrema vulnerabilidad. “Más de una vez me fueron a tocar el timbre para sacarme lo poco que tenía… se acercaron para aprovecharse”, relató el padre, en referencia a falsas pistas por las que llegó a pagar dinero.
Claudia, hermana de Laura, también recordó las circunstancias del día en que desapareció: “Mis hermanitos dijeron que estaba en el patio, que jugó un rato con los perritos y que salió. No dijo a dónde iba”. Según la versión familiar, la adolescente habría salido para encontrarse con una amiga en Lugano, aunque nunca se pudo confirmar.
Ante la ausencia de herramientas tecnológicas en 2004, cuando no había redes sociales ni cámaras extendidas, la familia sostiene desde 2013 una búsqueda casi exclusiva en Facebook. “La busqué en los padrones cuando iba a votar, pero nunca la encontré, no figuraba”, señaló Claudia.
Actualmente, Laura no figura en registros activos de organismos oficiales como Missing Children, y no existe una línea de investigación en curso. La familia denuncia que el Estado nunca impulsó operativos de rastrillaje ni campañas de difusión sostenidas.
“A mi hija la vi nacer, crecer, alguien me falta hace 20 años”, resumió Carlos González. Mientras tanto, el recuerdo de Laura sigue circulando en redes sociales como el único motor vigente de una búsqueda que, dos décadas después, continúa sin respuestas.
