La sargento Leticia Medina del comando de patrullas Avellaneda, continúa atravesando una recuperación compleja y prolongada luego de haber enfrentado sola a tres delincuentes, en un hecho de extrema valentía que la dejó con un impacto de arma de fuego en la zona pulmonar.
Si bien Medina había sido dada de alta antes de las fiestas, en las últimas horas debió ser nuevamente internada debido a complicaciones propias de la lesión, una situación esperable en casos de este tipo. Un disparo en los pulmones implica una evolución lenta, que requiere controles permanentes y una batería de tratamientos médicos.

Actualmente, la sargento recibe medicación específica, nebulizaciones, masajes respiratorios y se le practican drenajes, permaneciendo bajo atención constante del personal médico. Según fuentes médicas, no se descarta una eventual intervención quirúrgica, dependiendo de cómo responda su organismo en los próximos días.
A pesar del cuadro delicado, Medina se mantiene anímicamente fuerte. A través de un mensaje enviado a este medio, expresó su agradecimiento por el acompañamiento recibido:
“Estoy muy feliz por la innumerable muestra de cariño de tantos vecinos, de tantos compañeros y de mis superiores, pero sobre todo de mi familia, que me sigue sosteniendo”, señaló con emoción.
Con la voz quebrada, la sargento agregó una reflexión cargada de fe y convicción personal:
“Creo en Dios y sé que Dios me quiere acá. De mi parte vamos a poner toda la voluntad, la paciencia y el amor para poder recuperarnos”.
Por indicación médica, Medina debe descansar y reponerse, motivo por el cual tiene expresamente prohibido mirar el celular y las redes sociales, para evitar esfuerzos innecesarios. Sin embargo, quienes la conocen aseguran que, aun internada, no perdió su instinto profesional.
“Como buena policía, está internada, pero igual se entera de todo”, confió con una sonrisa alguien de su entorno cercano.
La historia de Leticia Medina es hoy la de una mujer policía que enfrentó el peligro, pagó un precio alto por cumplir con su deber y ahora pelea, con la misma valentía, por volver a ponerse de pie.
