Previo al inicio del debate, el oficialismo envió el pliego de la legisladora por Neuquén para ocupar el cargo diplomático en París.

En medio  de la sesión donde el oficialismo busca aprobar la Ley Bases en la Cámara alta, la senadora Lucila Crexell quedó en el ojo de la tormenta luego de que se filtrara un documento de la Cancillería que da cuenta de que, en medio de la negociación del gobierno con los senadores para conseguir los votos necesarios para alcanzar el quorum, a la neuquina le ofrecieron hacerse cargo de la embajada argentina ante la Unesco, en París.

Crexell encabeza el monobloque Comunidad Neuquén, el mismo nombre que lleva el partido del gobernador Rolando Figueroa. La legisladora desembarcó primero en el Congreso de la mano del Movimiento Popular Neuquino (MPN), pero en 2019 pegó el salto a Juntos por el Cambio y ahora juega como un eslabón suelto con un guiño al poder provincial de turno.

El próximo año Neuquén pondrá en juego sus tres bancas en el Senado y Crexell pretende continuar otros 7 años por eso comenzó a dar indicios de acercamiento al gobernador para gestionar su permanencia. Los otros representantes neuquinos en el Senado son de Unión por la Patria, Oscar Parrilli y Silvia Sapag, pariente cercana de Crexell.

La trayectoria política de Crexell deja en evidencia su hábil cintura para saltar de un partido político a otro casi sin despeinarse. Hija de la fallecida intendenta de San Martín de los Andes Luz Sapag, Crexell decidió enfrentar a su tío, el exgobernador Jorge Sapag, acompañando al petrolero Guillermo Pereyra en la lista que ganó la histórica elección primaria por las candidaturas del MPN al Senado en 2013.

Sin embargo, antes de asumir, Crexell rompió con Pereyra e inició una sinuosa gestión que se caracterizó por un enfrentamiento con su tío Jorge y el gobernador Omar Gutiérrez.

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