En medio del plan para semi privatizar el icónico predio, los directores de Logística y de Programación y Planificación fueron desplazados tras detectar anomalías en sus procesos administrativos.
Desde el desembarco de la administración libertaria, el Ministerio de Capital Humano, que conduce Sandra Pettovello, puso en marcha un programa de iniciativas públicas y privadas para que Tecnópolis se autofinancie y no demande gasto público, según detallaron desde la cartera. En ese marco, con el parque de diversiones Superpark y la cesión de derechos de alquiler de algunas zonas del predio a privados, en el Gobierno estiman que recaudará $1400 millones al año.
Sin embargo, según revelaron a LA NACION, esta mañana despidieron de manera intempestiva a dos importantes funcionarios de Tecnópolis que habían desembarcado entre enero y febrero con la gestión de Milei. Se trata de Matías Vitale, director de Logística, y Joaquín Wagner, director de Planificación y Programación.
Vitale había trabajado durante trece años en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que Wagner estaba en el sector privado y es fundador de la empresa de logística Treggo. Ambos habían sido designados por Leonardo Cifelli, el secretario de Cultura de Milei. Tras ser notificados de la noticia del despido, a ninguno se les explicaron las razones, según trascendió.
No obstante, de acuerdo a lo que revelaron algunas fuentes de distinta índole, los motivos de las desvinculaciones apuntan a dos razones. Según una fuente vinculada a los recién despedidos, una es la lentitud de los cambios que el Gobierno busca implementar para generar ingresos. Esa fue la misma razón que empujó a Federico Iglesias a renunciar, a fines de abril, como director de Tecnópolis. Por otro lado, en lo que respecta la versión oficial, una fuente de Cultura confió a LA NACION que fueron desvinculados tras detectar irregularidades en procesos administrativos.
Desde Cultura anticiparon que el plan para que Tecnópolis se autofinancie y no genere gasto público sigue en pie. Sin embargo, por estas horas las iniciativas públicas y privadas que están programadas “están siendo analizadas por los funcionarios”, aunque quieren que se mantengan en línea con el objetivo establecido.
Cuando estaba a cargo del parque, Iglesias había prometido que la mayoría de lo que ocurriera en el predio iba a ser financiado por productoras, organizaciones y empresas para obtener ingresos genuinos.
Su proyecto de gestión incluía cambiar la forma en que venía funcionando durante el kirchnerismo: bajar el control estatal del predio (que hasta el año pasado ocupaba un área del 92%), aunque manteniendo tres ejes, cultura, ciencia y tecnología.
Desde hace semanas existía malestar entre las autoridades nacionales con los encargados de llevar adelante el plan de semi-privatización por la lentitud en introducir los cambios. “Fue por la bola de nieve de incompetencias que ya no se podía ocultar”, reveló una fuente a LA NACION.
El Gobierno quiere que la arena política “no entre más en juego” y que se tenga conciencia de los ingresos y egresos, es decir, una Tecnópolis “más abierta a la sociedad” y con inversión privada en lugar de que el Estado “sea el único proveedor de las actividades culturales: un multiespacio”.
Con respecto a las propuestas, el Superpark consiste en un parque de diversiones que hasta contiene una montaña rusa. Este tenía previsto abrir esta semana, pero ya pospuso su debut.
Una vez habilitado, el parque abrirá los jueves y viernes a las 17 y los sábados, domingos y feriados a las 14; y la entrada costará $15.000. Por otro lado, la Experiencia Ánima, de Flavio Mendoza, tendrá funciones desde el 1 de junio en el playón de General Paz y las entradas para ese circo también cuestan $15.000.
Según detalló LA NACIÓN, como parte del plan para darle rentabilidad a Tecnópolis, el 70% de los ingresos irán a la Secretaría de Cultura, mientras que el 30% restante se girará al Tesoro nacional. Este esquema busca asegurar que Tecnópolis genere ingresos suficientes para su mantenimiento y operación, reduciendo la dependencia del financiamiento estatal directo y promoviendo la sostenibilidad a largo plazo del predio.
