El Obispo Marcelo (Maxi) Margni presidió una emotiva Misa por la Santificación del Trabajo en la Parroquia Santuario San Cayetano de Monte Chingolo, Lanús. En este encuentro, trabajadores, sindicatos y mutuales se unieron para orar, agradecer y renovar la esperanza en medio de sus esfuerzos laborales.

Estuvieron presentes representantes de sindicatos, mutuales y trabajadores, entre los que se destacaron Sergio Jerez de la CGT Regional Avellaneda Lanús y Orlando Machado del Secla.
La consigna de la misa, “la santidad del trabajo, la dignidad del trabajo, la bendición del trabajo”, resonó fuertemente. En un mundo donde los trabajadores a menudo enfrentan desafíos, esta celebración recordó que el trabajo no es solo un sacrificio para sobrevivir, sino una expresión genuina de nuestra dignidad como seres humanos.

El apóstol Pablo, en sus cartas, también trabajó con sus propias manos mientras anunciaba la Buena Noticia. Así, la santidad del trabajo ha inspirado a creyentes a lo largo de los siglos. Desde las primeras páginas de la Biblia, donde Dios puso al ser humano en el Jardín para cultivar y cuidar la tierra, hasta nuestros días, la certeza de que el trabajo es una bendición sigue vigente1.

En esta misa, la comunidad se unió para escuchar lo que Dios tenía para decirles. El trabajo, lejos de ser despreciado, se reconoció como una herramienta para desarrollar capacidades, servir a la sociedad y ser miembros solidarios de un pueblo. El Obispo Maxi Margni, siguiendo el ejemplo de San José, custodio de Jesús y padre de familia, recordó que el trabajo es una bendición que nos conecta con nuestra humanidad y nos permite cuidar de nuestros hermanos y hermanas


