La canciller argentina y el secretario de Estado se encontrarán el próximo viernes para profundizar la relación bilateral entre ambos países.
Diana Mondino se encontrará con Antony Blinken el próximo viernes en Washington para profundizar las relaciones bilaterales entre Argentina y Estados Unidos. Los funcionarios ya estuvieron reunidos en Buenos Aires y el cónclave en DC apunta a consolidar la agenda común vinculada al intercambio comercial, la seguridad regional y la amenaza de China en América Latina.
Si bien Javier Milei y Joe Biden aún no se encontraron personalmente, los dos presidentes han decidido establecer una alianza estratégica entre ambos países que se fortalece en el libre comercio, la defensa del Estado de Israel y de Ucrania, la condena a las dictaduras de Cuba, Irán, Nicaragua y Venezuela, y el rechazo a la agenda global que protagonizan Xi Jinping y Vladimir Putin, eterno mandatario de Rusia.
“Lo más importante es mi alineación con Estados Unidos, independientemente de quién esté en el Gobierno”, sostuvo Milei para ratificar su política exterior ante la Casa Blanca. Y agregó: “Mis preferencias son públicas”, en obvia referencia a su cercanía personal e ideológica con Donald Trump.
La administración demócrata asumió la perspectiva de Milei en la agenda local de los Estados Unidos, pero optó por privilegiar y robustecer la relación con el gobierno de La Libertad Avanza.
Desde esta perspectiva, Washington apoyó la compra de 24 aviones F16 a Dinamarca, concedió una subvención de 40 millones de dólares para aumentar su capacidad bélica, envió a la general Laura Richardson -jefa del Comando Sur- para mejor los lazos en seguridad regional- y aceitó las negociaciones de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) cuando el programa acordado estaba al borde del colapso.
Durante la visita de Blinken a Buenos Aires quedó en evidencia que Estados Unidos está preocupado por la ofensiva de China en América Latina. Fue un tema que el secretario de Estado conversó en su audiencia con Javier Milei. El Presidente no tiene intenciones de compartir una agenda plena con Xi Jinping, y esa posición en política exterior fue explicada sin eufemismos a Blinken.
La Casa Blanca sospecha de actividades militares chinas en la base espacial desplegada en Neuquén, rechaza la posible construcción de dos centrales nucleares con una fuerte inversión avalada desde Beijing, está satisfecha con la paralización de las obras de las dos represas hidroeléctricas de Santa Cruz, y bloquea la ambición de Xi respecto a la administración y control de la Hidrovía.
