Un grave caso de violencia de género e intrafamiliar conmociona al partido de Avellaneda. Mara Ortiz, expareja del futbolista del Club Deportivo Dock Sud, Santiago Javier Collares, rompió el silencio en una entrevista exclusiva para describir la pesadilla de agresiones físicas, psicológicas y amenazas que atraviesa.
Según el relato de la víctima, los episodios de violencia comenzaron a manifestarse cuando transitaba el tercer mes de gestación de la hija que tienen en común. El detonante ocurrió al confirmarse una infidelidad del deportista, momento en que Ortiz tomó la decisión de dar por finalizada la relación.
Agresiones en pleno embarazo y amenazas de muerte
“Él no aceptaba la separación. En una discusión en la casa que compartíamos me agredió físicamente a puño cerrado en la cara, los brazos y las piernas. Me dio piñas y cachetadas en la boca hasta hacerme sangrar”, reveló Mara. La golpiza fue de tal magnitud que la dejó prácticamente inconsciente en el suelo.
En medio de los gritos de auxilio que nadie logró escuchar, el acusado la habría amenazado de muerte: “Así tenés que estar, muerta”, le habría dicho mientras yacía tirada en el piso esperando a su bebé. Mara detalló que las agresiones físicas y verbales se repitieron en más de cinco oportunidades, incluso posterior al nacimiento de la niña.
Fuerte cruce al club: “Mienten, en el comunicado dicen que se pusieron a disposición y es falso”
La víctima radicó la denuncia formal ante la Justicia y apuntó con dureza contra el accionar del Club Deportivo Dock Sud por la falta de respuesta institucional y contención.
“El club Dock Sud deja mucho que desear porque me comuniqué con ellos desde noviembre y nunca me atendieron. Reaccionaron solo cuando apareció la primera noticia en Multimedio En la Mira, al otro día sacaron ese comunicado, y hasta el día de hoy tampoco me hablaron. En el comunicado dicen que se pusieron a disposición, mienten”, denunció con indignación.
A la situación de vulnerabilidad se suman las presiones familiares. Mara denunció haber recibido reiterados “aprietes” y hostigamientos directos por parte de la madre del futbolista, quien incluso habría llegado a agredirla físicamente en la vía pública mientras llevaba a su propia nieta en brazos.
Vivir con miedo y botón antipánico
Actualmente, la mujer cuenta con botón antipánico, aunque asegura que el temor le impide llevar una vida normal en el barrio. “Es horrible vivir así. No puedo salir a la plaza ni a comprar sola si no es acompañada o en auto. Tengo miedo por mí y por mis hijos”, expresó.
Ante las críticas recibidas en redes sociales, la entrevistada desestimó cualquier interés económico en la causa: “Yo trabajo y no necesito plata de él, lo único que pido es poder vivir en paz y sin miedo”. Finalmente, envió un mensaje a las mujeres que atraviesan situaciones similares: “Les pido que no tengan miedo y pidan ayuda, porque su voz vale”.
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