La madrugada no fue tranquila en Avellaneda. Tres allanamientos, dos aprehendidos y un revólver con los números “misteriosamente” desaparecidos dejaron en claro que el barrio estaba más caliente de lo habitual. Robo con arma, amenazas y objetos robados cerraron una jornada digna de serie policial, pero versión conurbano.

El operativo se realizó el 26 de enero y estuvo a cargo del personal de la Comisaría Avellaneda 7ª, con fuerte presencia del Grupo Táctico Operativo y apoyo de varias dependencias de la zona. Tras una investigación a puro trabajo de calle, se avanzó sobre tres domicilios vinculados a una causa por robo cometido con arma de fuego. La orden vino desde la Justicia y el resultado no tardó en aparecer.

El primer golpe fue en una vivienda ubicada en calle Barceló al 1700, zona de pasillos y recovecos. Allí fue aprehendido PERALTA LEONARDO FABIÁN, argentino, de 28 años, quien además de estar señalado por amenazas, tenía en su poder un revólver calibre 38 Special con numeración suprimida, porque claro, el arma “no tenía ganas de ser identificada”. Junto al fierro, se secuestraron cinco municiones de distintos calibres, listas para cualquier ocasión.

El segundo allanamiento se llevó a cabo en Celedonio Flores y Posadas, donde fue aprehendido MEDINA LAUTARO TOMÁS, argentino, de 20 años, sindicado como autor de un robo cometido con arma de fuego. En el lugar se recuperó una mochila negra con logos Nike, reconocida como propiedad de la víctima, que evidentemente no había sido adquirida en ningún local oficial.

El tercer domicilio allanado, ubicado a pocos metros de los anteriores, resultó sin moradores. Casa vacía, puertas cerradas y nadie que se haga cargo, una postal ya conocida en este tipo de operativos.

Tras los procedimientos, la Fiscalía avaló todo lo actuado, los secuestros y las detenciones, y ordenó que ambos aprehendidos sean trasladados a sede judicial junto con los elementos incautados. Mientras tanto, en Avellaneda, el mensaje quedó claro: algunos siguen creyendo que pueden andar armados, robar y amenazar sin consecuencias, pero esta vez la policía llegó antes que la suerte.

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