Estrella del Sur: El gigante de cemento que devoró los ahorros de mil familiasEstrella del Sur: El gigante de cemento que devoró los ahorros de mil familias

La mole abandonada en Avellaneda se convirtió en el símbolo máximo de la desidia inmobiliaria y la falta de control estatal. Tras 12 años de promesas incumplidas, los damnificados solo recuperaron una fracción mínima de su inversión inicial. El proyecto, que prometía ser un hito urbano, hoy es un “elefante blanco” que marca el horizonte de la provincia.


El complejo Estrella del Sur, ubicado en el corazón de Avellaneda, nació en 2008 como una promesa de modernidad y ascenso social. Con una proyección de cuatro torres de 27 pisos y 105.000 metros cuadrados de construcción, el emprendimiento se vendió como un “barrio vertical” de lujo que contaría con piscina, gimnasio y guardería. Sin embargo, lo que debió ser una solución habitacional para casi mil familias terminó transformándose en una de las estafas inmobiliarias más grandes de la historia reciente de la zona sur.

La caída del proyecto no fue un accidente, sino el resultado de una gestión financiera diseñada para el colapso. Según los testimonios y el análisis técnico, se aplicó una subvaluación inicial de las cuotas para captar adherentes rápidamente, aun sabiendo que esos montos no cubrirían los costos reales de obra. A esto se sumó una decisión administrativa fatal: en lugar de avanzar por etapas y entregar torres terminadas, se intentó construir la estructura de todo el complejo de forma simultánea, lo que derivó en un desfinanciamiento total ante el primer avance de la inflación.

El impacto humano detrás de esta mole de hormigón es devastador. Más de 900 familias depositaron en el fideicomiso los ahorros de toda una vida, sueños de casa propia y planes a futuro que quedaron sepultados bajo el cemento. Tras años de litigios judiciales, el desenlace fue agridulce y ofensivo para muchos: tras el remate del edificio, los propietarios solo recibieron una compensación cercana al 8% de su inversión original, una cifra que no alcanza para cubrir ni una mínima parte de lo perdido en más de una década de espera.

Hoy, Estrella del Sur se erige como un elefante blanco que no solo afea el tejido urbano, sino que genera focos de inseguridad para los vecinos de Avellaneda. Mientras una de las torres alcanzó un 80% de avance, el resto del complejo permanece como un esqueleto vacío. La sombra de este gigante abandonado plantea un interrogante urgente sobre la responsabilidad del Estado en el control de estos mega-proyectos y la necesidad de transformar estos monumentos a la estafa en soluciones reales para la crisis habitacional que atraviesa el país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

7 + 2 =