En este Día de la Enfermera, queremos rendir homenaje a una mujer cuya huella permanece intacta, aunque hayan pasado ya algunos años desde su partida: la vecina de Avellaneda Licenciada Dolores Aurora Rodríguez.

Dolores fue una enfermera de las de verdad: de esas que están, que acompañan, que alivian y que sostienen incluso en los momentos más oscuros. Su vocación nació en la Cruz Roja Argentina, filial Villa Domínico, donde inició su camino y donde más tarde, al cumplirse los 100 años de la institución, su hijo —el Director de Multimedio En La Mira Marcelo Brunwald— tendría el honor de presidirla, continuando sin quererlo el legado de servicio que ella sembró.

“Ludy” como la concìan, construyó una carrera admirable: fue jefa de Neonatología en la Maternidad Sardá, trabajó en el Hospital Rawson de Barracas, y formó a futuras generaciones como docente en la Universidad Maimónides desde 2008. En cada uno de esos lugares dejó algo más que trabajo: dejó humanidad.

Quienes la conocieron saben que su entrega iba mucho más allá de los cargos. Llevaba su vocación a cada rincón donde estuviera: ayudaba a vecinos del barrio, colaboraba en postas sanitarias incluso en sus días de descanso, y mantenía siempre encendida esa forma de ser que define a la verdadera enfermera: estar, acompañar, cuidar y ayudar a transitar el dolor.

Aunque ya no esté físicamente, Dolores sigue presente.
En cada acto de bondad.
En cada mano tendida.
En cada enfermera y enfermero que honra su profesión con compromiso y sensibilidad.

Hoy la recordamos con respeto y afecto, acompañando también a su hijo Marcelo, que mantiene vivo su legado desde cada proyecto, cada palabra y cada gesto de servicio comunitario.

Lic. Dolores Aurora Rodríguez, gracias por una vida dedicada a los demás.
Tu ejemplo sigue caminando entre nosotros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

6 + 3 =