Por Marcelo Brunwald
Desde la costa bonaerense, una causa que interpela a todos los bonaerenses

Villa Gesell es mucho más que un destino turístico. Es una ciudad con historia, con identidad, con médanos que no solo embellecen el paisaje: sostienen la vida. El médano costero filtra el agua de lluvia, alimenta el acuífero del que depende toda la comunidad, y protege la costa de las sudestadas. Pero ese equilibrio está siendo devastado por construcciones ilegales, autorizadas por el municipio en zonas donde la ley lo prohíbe.
El abogado Cristian Young, radicado hace cinco años en Mar Azul, encabeza una batalla jurídica y comunitaria para frenar el avance inmobiliario sobre los médanos. “Soy abogado de trinchera. No le escapo al bizcochazo. No me votaron ni me pagan para esto. Lo hago porque los vecinos me lo piden, porque sin agua no hay vida”, afirma.

El pie de médano y el saqueo de arena
El pie de médano es el punto donde la arena comienza a elevarse desde la playa. Es el límite natural que marca el inicio del sistema dunar. En Gesell, ese límite fue ignorado. “Se robaron todos los médanos. Usaron la arena para hacer cemento, y ahora las construcciones se vienen abajo. La salinidad destruye los fierros. Dura poco todo lo que se construye sobre médano robado”, explica Young.
La ley provincial 12.257 prohíbe construir a menos de 150 metros del mar, y en zonas como Mar Azul, esa distancia se amplía a 250 metros. Además, el decreto ley 3202 y la ley 891/77 refuerzan la protección del sistema dunar. Pero el municipio sigue autorizando obras que violan estas normas.

Una cautelar que frenó una obra, pero no el modelo
En 48 horas, Young logró una medida cautelar que detuvo la construcción del complejo Solanas. La Suprema Corte de Justicia le ordenó a la empresa no innovar hasta que se resuelva el caso. “No fue un escrache. Fue ajustado a derecho. La Corte les dijo: ‘Ni se les ocurra construir’. Pero siguen avanzando con otras obras”, denuncia.
La empresa detrás del proyecto es Avitar S.A., y también aparece Portland. “Gesell tiene miles de metros cuadrados disponibles para construir. Pero quieren hacerlo justo donde no se puede, sobre el médano”, advierte.
El miedo, los aprietes y el silencio
“No somos muchos los que damos la cara. Dos o tres locos, los psiquiátricos, como nos dicen. El resto tiene miedo”, cuenta Young. “Los amedrentan por redes, les mandan inspecciones a los comercios. La gente se calla. Pero hay redes, hay asambleas, hay vecinos que denuncian”.
La Asamblea del Médano Costero funciona como espacio de encuentro y resistencia. Se organizan reuniones esporádicas en Mar Azul y Villa Gesell, y también hay grupos de WhatsApp. “Yo estoy en la guerra. No puedo estar en todas las puntas, pero hago lo que puedo”, dice.
El rol de los medios y el puente informativo
Young agradece a los medios nacionales que levantan la noticia: “Como medio local chiquito, muchas veces no llegamos. Pero los productores de Telefe, Canal 9, Canal 13 nos tienden una mano. Hoy queremos devolver ese gesto, y tender un puente entre lo que pasa en el interior bonaerense y lo que se ve en todo el país”.
Sobre los medios locales, menciona FM La Villa, Radio Beach, y algunos portales independientes. Pero también denuncia que muchos están “pautados” por el municipio. “Hay periodistas que bajaron la guardia. Algunos por presión, otros por aportes. No es fácil hablar cuando te aprietan”.
El daño ambiental y social
La Universidad Nacional de Mar del Plata elaboró un informe técnico que respalda la denuncia. “El daño es inconmensurable. Sin agua no se puede vivir. Y acá no hay red de agua, ni cloacas, ni gas. Nos abastecemos del acuífero. Si lo contaminan o lo destruyen, nos condenan”, advierte Young.
Además del apoyo técnico, cuenta con respaldo político: el concejal Luis Vivas (La Libertad Avanza) acompañó la denuncia, y el exintendente Luis Baldo (UCR) impugnó el Plan de Ordenamiento Municipal. “En cuestiones ambientales no hay River-Boca. Hay que poner los huevos sobre la mesa. Y ellos lo hicieron”, reconoce.
El Estado ausente y la justicia como último bastión
Young envió cartas documento al Ministerio de Medio Ambiente, al fiscal de Estado de la provincia, a la Autoridad del Agua. “Me contestan que no tienen nada que ver. Pero los primeros 50 metros desde la línea de Rivera pertenecen al fisco provincial. Tienen que estar acá. Se ofenden cuando les pedís que cumplan su función. Es insólito”, denuncia.
Mientras tanto, las obras siguen. “Hay 27 construcciones ilegales en marcha. Y yo no soy funcionario. Lo hago con vecinos, con asambleas, con denuncias. Porque si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo va a hacer?”
¿Cómo puede ayudar la comunidad?
Los vecinos pueden sumarse a la Asamblea del Médano Costero, seguir las actualizaciones en el Facebook de Cristian Young, y participar en las reuniones que se organizan en Mar Azul y Villa Gesell. “Esto no es solo una causa legal. Es una causa de vida. Como decía San Martín: en pelota, pero libres. Y libres significa con agua, con médanos, con dignidad”, concluye.
Esta nota forma parte de una cobertura especial sobre el impacto ambiental en la costa bonaerense. Porque defender los médanos es defender el agua, la biodiversidad y la dignidad de nuestras comunidades.
